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Punta Arenas bajo el descontrol vial: El fin de semana donde el alcohol y la irresponsabilidad destrozaron la ciudad

Lo de este fin de semana en Punta Arenas ya no son simples accidentes de tránsito en las calles. Es el reflejo de una descomposición social y fiscalizadora que nos está costando caro a todos. Al menos seis accidentes graves, todos con un factor común que ya parece folclor local: Conductores al volante manejando en estado de ebriedad o bajo los efectos de drogas.

El saldo de estas jornadas de desenfreno no solo se mide en lesionados, sino en la destrucción impune de nuestro entorno y el patrimonio que pagamos entre todos.

El caso más alarmante (y que debería encender las alarmas de la justicia y de los propios hogares magallánicos) ocurrió la madrugada del domingo en Avenida Martínez de Aldunate con Gregorio Argomedo. Una adolescente de apenas 16 años, manejando un Mazda con 1,28 gramos de alcohol por litro de sangre, sin licencia (evidentemente), perdió el control de su auto, cruzó el bandejón central e impactó de frente a otro vehículo.

El resultado fue un adulto y su hijo de tan solo 10 años lesionados por culpa de una menor borracha. Aunque la adolescente ya fue formalizada y quedó bajo la sujeción de la Corporación Opción, la pregunta que plantea el municipio es la correcta: ¿Dónde carajo están los adultos responsables? Alguien le pasó las llaves de ese auto, alguien normalizó que una menor tomara y manejara. Ahí hay una vulneración de derechos y una complicidad que los tribunales no pueden dejar pasar.

Destruir lo que cuesta construir
Pero el descalabro no terminó ahí. La lista del fin de semana parece un parte de guerra urbana.
En Avenida Bulnes, frente al monumento al Ovejero, una camioneta (aparentemente de gran tamaño) se subió y arrasó con el bandejón central. ¿El detalle? El paseo público acaba de ser entregado tras una remodelación millonaria. En Avenida Colón con Bories, un conductor ebrio destruyó por completo el carrito de churros de una vecina, destruyendo el sustento de una familia trabajadora de la noche a la mañana. Además, choques con fuga en Bories con José Menéndez y destrozos de luminarias en calle Angamos dejaron pérdidas que superan los 5,5 millones de pesos solo en infraestructura pública.

La billetera municipal no da para más
Como bien señaló el alcalde Claudio Radonich, cada luminaria derribada, cada señalética rota y cada plaza destruida por un irresponsable al volante significa dinero que se saca de las ayudas sociales, de los programas comunitarios y de la seguridad de los vecinos para ir a reparar los destrozos de unos pocos delincuentes viales.

Punta Arenas, y cualquier ciudad, no puede seguir tolerando que sus noches se conviertan en una ruleta rusa donde salir a la calle signifique arriesgar la vida por culpa de un ebrio. Falta fiscalización en puntos ciegos, faltan cámaras de vigilancia operativas en sectores recién inaugurados, pero por sobre todo, falta un castigo ejemplarizante.

Si los adultos siguen prestando autos a menores y la noche sigue siendo el territorio libre de los conductores borrachos, los próximos balances municipales no nos hablarán de “lesionados”, sino de tragedias que lamentar. Ya basta.

Redacción ZonaZero.cl