Polémica por el yate de Greenpeace: aseguraron a las autoridades en Magallanes que harían turismo pero recopilan información sensible
Continúa la polémica por el viaje del yate Witness de Greenpeace a través de los fiordos patagónicos. Según ha podido averiguar este medio los tripulantes de la embarcación mantuvieron antes de zarpar una reunión con funcionarios de la Gobernación Marítima de Magallanes donde declararon que en ningún caso su viaje podía ser considerado científico y que tendría fines testimoniales respecto del avance de la industria salmonera en la zona.
Sin embargo, la propia directora de campaña, Estefanía González ha asegurado que se encuentran “trabajando” en los fiordos dando a entender que su labor tiene un sesgo metodológico.
En rigor, como parte de su tripulación se encuentra la profesora Asistente Departamento de Geografía Universidad de Chile, Joselyn Arriagada, geógrafa de profesión.
Ya por embarcar, la geógrafa esbozó el trabajo que realizarían en la embarcación.
“Nosotros fuimos invitados como parte del comité científico para tomar datos. Esta es una zona que ha sido muy poco trabajada, hay muy poca información, por lo tanto vamos a tratar de recuperar información”, señala la científica en un video difundido en redes.
En un artículo de la agencia EFE se indica: “Arriagada forma parte de una expedición de científicos -a la que EFE acompañó unos días- que busca levantar datos para comparar “cómo son los ecosistemas sin tocar y cuáles son los impactos que deja esta industria””.
Además la tripulación ha tomado fotografías y utilizado un dron, según se aprecia en las imágenes en redes y hasta donde pudo saber Zona Zero.
Este medio se contactó con el Gobernador Marítimo de Punta Arenas, Capitán de Navío LT Juan Pablo Colipi Delgado, quien explicó que se han realizado rondas de patrullaje destinadas a fiscalizar el recorrido del yate, pero que hasta el momento no han detectado actividad que pudiera denominarse científica.
“Los hemos monitoreado y también hemos recibido correos de parte de empresas donde informan que el yate se ha acercado a los centros”, indica.
“De todos modos, el yate tiene autorización para circular por los canales como lo haría cualquier otra embarcación que haya hecho el procedimiento. Sabemos que han tomado fotografías de los centros y desplegado un dron, pero no podemos afirmar que estén recabando datos o llevando adelante una investigación”, agrega.
El capitán indica que aunque el yate se acercó a centros que estuvieron sospechados de virus ISA, no lo hizo hasta un distancia que pudiera considerarse peligrosa para la bioseguridad.
“No nos consta que hayan tomado fotografías con fines científicos y respecto al vuelo del dron, apenas recalen a Punta Arenas, citaremos al representante para hacer las preguntas correspondientes”, concluye.
Llama la atención que el registro fotográfico sistemático y metodológico de numerosos centros salmoneros no sea considerado un recabo de datos. Diversas investigaciones científicas o periodísticas en la actualidad se sirven de las fotografías de alta definición para observar detalles que permanecen ocultos al ojo humano.
Por otro lado, un recorrido “turístico” que abarque un itinerario de visita a centros de producción parece poco probable. La observación por parte de una tripulación que incluye científicos y periodistas expertos, más la utilización de fotografías como registro metodológico, constituyen una evidencia de un trabajo de base con propósitos científicos.
La legislación chilena es especialmente celosa respecto del patrimonio geográfico, cultural y científico que involucra a sus aguas.
En su artículo 11 el Decreto 711 indica: “La salida del país de cualquier material recolectado, filmado o registrado durante la investigación autorizada en conformidad con el presente reglamento, como también de cualquier mineral o material fósil recogido dentro de los límites marítimos anteriormente señalados, sólo se podrá hacer previa autorización del Instituto Hidrográfico de la Armada, organismo que para este efecto podrá solicitar el asesoramiento adecuado a las entidades especializadas. En todo caso el Instituto Hidrográfico podrá retener los efectos, informaciones o datos relacionados con la investigación que estime conveniente”.
Y esto tratándose de embarcaciones autorizadas a desarrollar tareas científicas. En el caso del Witness, su tripulación viene haciendo un registro cotidiano de puntos muy específicos de la zona. En definitiva, se trata de una embarcación extranjera obteniendo información múltiple de un territorio nacional limítrofe y por eso mismo aun más sensible.
Para el debate queda si procede o no que una embarcación extranjera, sin los permisos correspondientes, almacene grandes cantidades de datos visuales hasta donde se conoce.
En su artículo 15, el citado decreto detalla: “Toda persona natural o jurídica, de nacionalidad chilena, que desea realizar investigaciones científicas y/o tecnológicas marinas en la zona marítima bajo jurisdicción nacional, incluidas sus aguas, su plataforma continental, atmósfera, suelo y subsuelo, deberá presentar directamente al Instituto Hidrográfico de la Armada su plan de trabajo con 3 meses de anticipación a la fecha de su iniciación”.
En este párrafo es clave el concepto: “investigaciones científicas y/o tecnológicas marinas” porque refiere justamente a actividades como las que se llevan en adelante los centros de cultivo donde se utiliza tecnología de punta para lograr resultados productivos que tenga un menor impacto en el ambiente.
Además sigue: “La participación de extranjeros sólo será posible con la autorización previa del Instituto Hidrográfico de la Armada el que podrá establecer las normas que estime convenientes de acuerdo a las circunstancias”.
El Witness es una embarcación con tripulación extranjera y bandera holandesa.
