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La transformación económica que vive la región de la mano del salmón y su rol clave como empleador

Con tropiezos, piedras en el camino, y discursos en su contra, la salmonicultura se ha consolidado como uno de los motores más dinámicos de la economía de Magallanes, al punto de ir ganándole espacios a sectores históricos como el turismo y los hidrocarburos. Las proyecciones de crecimiento hacia 2030 muestran que su peso en el Producto Interno Bruto (PIB) regional podría duplicarse en menos de una década, siempre y cuando se vayan ajustando decisiones y se provoquen las seguridades necesarias para el sector.

Hoy, la salmonicultura representa cerca del 20% del PIB regional, gracias a una producción que equivale aproximadamente al 12% del total nacional. Entre 2023 y 2024, las exportaciones de salmónidos desde Magallanes se consolidaron como el principal rubro exportador regional.

En comparación, la industria del gas y petróleo, tradicional motor de Magallanes, ha visto disminuir su peso relativo con una curva descendente por la menor explotación de reservas y la transición energética. El turismo, por su parte, aporta en torno al 10% del PIB, con un fuerte impacto estacional pero sin alcanzar las cifras de exportación de la salmonicultura.

Proyecciones al 2030

Los gremios estiman que, con nuevas inversiones y estabilidad regulatoria, la producción de salmones en Magallanes podría duplicarse hacia 2030, elevando el aporte del sector a cerca de un 35% del PIB regional. Ello supondría exportaciones anuales que podrían sobrepasar los mil millones de dólares, ubicando a la región como un polo estratégico para el país en esta industria.

Empleo y encadenamientos

Actualmente, la salmonicultura genera cerca de 5.000 empleos directos y varios miles más de trabajos indirectos en transporte, astilleros, logística y servicios. Con el crecimiento proyectado, se calcula que la ocupación ligada al rubro podría aumentar mucho su porcentaje al 2030, convirtiéndose en el mayor empleador privado de Magallanes, superando incluso al sector energético.

Regulación y sustentabilidad, la clave

El principal desafío para concretar estas proyecciones está en el marco normativo. El Gobierno ha planteado límites en nuevas concesiones, especialmente en áreas protegidas, y ha endurecido exigencias medioambientales. Las empresas sostienen que la clave será encontrar un equilibrio entre producción y sustentabilidad, ya que el salmón patagónico se ha ido trasformando en una marca país de exportación.

La foto actual muestra a una región que diversifica su economía: Mientras el gas y el petróleo ceden espacio, la salmonicultura avanza con fuerza y el turismo busca consolidarse tras la pandemia. Con los números sobre la mesa, Magallanes podría pasar de ser reconocida por su energía fósil a serlo por una salmonicultura sustentable y de alto valor agregado, con fuerte impacto en el empleo y las exportaciones chilenas.