Skip links

Comunistas… comunistas… comunistas… [Por Luis Legaza Soto]

Abro mis comunistas ojos y vislumbro el techo, paredes, cama,-en fin-, mi dormitorio, perdidamente comunista. En el velador (comunista, obviamente), al alcance de la mano los zurdos cigarros y el encendedor que no tengo duda alguna que es comunista y más encima de color rojo… Horroroso.

En el baño (irreversiblemente zurdeque): toalla, jabón, champú, dentífrico, cepillo, confort y enjuague bucal rotundamente comunistas todos. Máquina de afeitar militante comunista acérrima y recalcitrante y, muy cercanamente, aflora un desodorante (¡otra vez!) de maldito color rojo (la loción se salva, color verde, pero tengo mis dudas, como diría una autoridad por allí: ¡no sé, no sé!).

En busca de vestimenta, abro mi clóset comunista, con ropa comunista, calzoncillos, bóxer, calcetines, camisas, pantalones, poleras o camisas y en los estantes respectivos, los chalecos que ni decir que son partidarios y fervientes comunistas todos. Si no tengo clases, zapatillas o de lo contario calzado que -estoy seguro, segurísimo- provienen de algún satélite industrial manejado por el marxismo-leninismo-internacional. Antes de bajar: cargador, celular, lentes, todos incondicionales a muerte del comunismo.

Subo cortinas, abro ventanas para que esa maldita pieza y baño puedan oxigenarse, ventilarse, con la esperanza que un poco más tarde, cuando suba de nuevo a hacer la cama (les dije comunista, ¿no cierto?) y dejar en el canasto respectivo que alberga la execrable ropa que habrá que lavar en su debido tiempo en lavadora (china, por supuesto), el dormitorio logre el milagro de despojarse de ese olor a comunista, a flojera, a esa idea de querer todo gratis, que el aire purifique esa idea de querer vivir siempre del Estado y se lleve el viento eso de ser pobre e ignorante porque uno quiere.

Ya instalado en la cocina (zurda, por lo demás), hervidor, café colombiano (regalo para mi cumpleaños) que huele a Farc, a fracaso, a ignorancia…Tazón, cuchara, azúcar cubana (¡nooooo, cubana!) de aquella isla siempre presente en el lenguaje nacional que es cuna del totalitarismo, falta de libertades, dictadura atroz, pobreza, desaliento eterno, algo así como el infierno católico con un diablo (zurdeque, por supuesto), que sólo provoca dolor y sufrimiento…

Pan, mantequilla (creo que de Países Bajos, no recuerdo la marca ni me interesa, sólo importa que unte el pan), tostador (¡por fin!, chileno), la cafetera y a disfrutar la tostada con miel… El ritual continúa: lavar lo ocupado en un fregadero -creo que nacional- (aunque nunca se sabe, los comunistas se esconden y disfrazan de cualquier cosa), dejar la loza en la rejilla, buscar los cigarros nuevamente (vicio de mierda y empobrecedor, igualito al comunismo, obviamente) y a revisar diarios en el computador (ése sí que de seguro comunista, con partes chinas), para leer e informarse de un “país que se cae a pedazos y está liquidado económica y moralmente” (¿me permiten una sonrisa comunista?, muy gentiles)…

Después de esta ironía, (que algunos profesan, repiten y asumen como dogma), me pregunto: ¿Existen realmente tantos comunistas como algunos ven por todas partes?, ¿En serio algunos que se dicen defensores de la democracia y que pregonan una patria para todos, pero sin comunistas?, ¿Dónde quedan sus principios católicos-cristianos (o como les dicte su Dios de turno) que avalan que hay que eliminar a los comunistas, en serio su Dios quiere eso?

Este discurso del anticomunismo es más viejo que el hilo negro, lo repitieron con la vuelta de la democracia y luego en todas las campañas presidenciales. Cuba – Venezuela – Nicaragua una y otra vez repetidos hasta el hartazgo porque son dictaduras horribles, pero acá en Chile no, acá hubo un “pronunciamiento”, o sea, dictadura a su conveniencia y comunistas a su antojo. Se declaran anticomunistas, pero hacen jugosos negocios con China (China comunista, por si se le olvidó), despotrican contra Cuba y su pobreza, pero atienden a sus hijos cuando en nuestro país la medicina no da el ancho, allí no importan que estén gobernados por un régimen autoritario, ni menos que sean comunistas.

Existe un grupo social arribista a como dé lugar, que sueñan con algo que no se va a cumplir, que se creyeron el cuento que “si son ricos, para qué van a robar”, un grupo social al cual expulsan de los mall de los barrios top, un grupo social que muerde el anzuelo del anticomunismo, pero que abarrotan los locales comerciales chinos, en fin, un grupo que se convenció que acercarse, apoyar, defender y votar por quienes los despojan de todo, es bueno porque “hay que eliminar a los comunistas”.

No soy comunista, no apoyo ningún tipo de totalitarismo tampoco, ni menos apoyo a los que enarbolan el odio, la exclusión, a aquéllos que están convencidos por cuestiones ideológicas (políticas, religiosas peor) que el que piensa distinto a mí es ignorante, flojo, sin patria, sin valores… No, eso no es democracia, nunca lo ha sido y, mientras sigamos algunos con el sueño de un país para todos, nunca será.

No caiga en el juego de la estupidez fácil, de creer todo sin investigar. No crea, sobre todo, en lo que dicen las redes sociales (ya se destapó la olla del ejército de bots y mentiras de quiénes lo avalan), sean más tolerantes, más respetuosos. Pensar distinto no es pecado.

P.D.: La patria es para todos, nadie debiera ser dueño de ella, nadie…