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La tormenta que involucra a toda Latinoamérica [Por Miguel Sierpe Gallardo]

Nadie que tenga una convicción política y democrática sólida podría desconocer que el régimen de Nicolas Maduro , heredado del extinto Hugo Chávez, tuviera un mínimo sentido de respeto democrático, por tanto este es un factor que debe quedar meridianamente claro antes de comenzar a desmenuzar lo acontecido en la madrugada del último sábado 3 de Enero.

Ocho millones de venezolanos han salido de su país producto del grave deterioro de las condiciones de vida, la absoluta pérdida de la democracia, la falta de respeto de derechos cívicos, en definitiva, la
implementación de un régimen antidemocrático, que poco a poco fue perdiendo credibilidad en una porción importante de nuestro continente, tanto es así que numerosos políticos de izquierda le fueron haciendo juicios muy drásticos al régimen venezolano, incluyendo a importantes figuras de la izquierda tradicional Chilena, no obstante también hay que decir, que aún quedan quienes, por un concepto de
lealtad ideológica, siguen defendiendo ese régimen, que resulta no ser un estimulo al pensamiento de izquierda, en nuestro país y en el mundo, aprovecho a mencionar, que ese ejemplo de gobierno latinoamericano fue un impedimento decisivo para muchos electores a la hora de apoyar la postulación de Jeanette Jara en los últimos comicios presidenciales en Chile.

Como es evidente, debemos entender la alegría en muchos venezolanos, sin dejar de considerar el desanimo en otros, sin embargo las explicaciones entregadas por el Gobierno de Estados Unidos, para ejercer tamaña intervención militar, objetivamente a mi parecer personal son poco creíbles, porque sin ser experto en el comercio del narcotráfico, es evidente que la droga de Venezuela, que circula en las calles de Norteamérica y otros importantes países del orbe, es menor a la que viene de otros países, por tanto a mi parecer, la verdadera razón de la intervención norteamericana tiene que ver con una razón geopolítica y comercial evidente, lo que no significa negar el daño que representa la proliferación de este drama en el mundo.

Se podrá estar o no estar de acuerdo, pero lo que resulta evidente, es que esta no es la razón
de la intervención de Estados Unidos en Venezuela. Cuando suceden hechos de estas características, no es posible desentendernos en forma conveniente, la experiencia ya esta demostrada, Estados Unidos y también otras potencias, han acudido al método de la intervención, en reiteradas latitudes con ejemplos devastadores, nosotros mismos fuimos un experimento de intervención en los setenta, por tanto, es relevante que rápidamente Chile y los países latinoamericanos, dejen debajo de la almohada sus intereses políticos para tener una postura de la defensa absoluta sobre la independencia de los países, de como deben resolver sus problemas.

No me parece que el Presidente Trumph se de el lujo de hacer amenazas veladas a democracias legítimamente establecidas, aquello revela con mayor claridad los objetivos de fondo de sus anhelos.

Este no es el momento para abanderizarse con ángeles o demonios, porque ni unos son tan buenos, ni los otros son tan malos, recordemos la asonada del Presidente Norteamericano cuando perdió las elecciones anteriores en USA y las acciones de sus seguidores en el capitolio, por ello siempre la mesura y el equilibrio son la receta para nuestra acciones, los extremos solo producen alejamiento, odiosidades y
desencuentros, que Dios no permita derramamiento de sangre, que el pueblo venezolano encuentre el camino de paz y progreso que sus habitantes decidan.

Por Miguel Sierpe Gallardo.