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Venezuela: ¿Qué va a pasar con el precio del petróleo?

Los recientes eventos en Venezuela, donde fuerzas estadounidenses capturaron al presidente Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, han generado una esperada incertidumbre en el mercado mundial del petroleo.

Venezuela posee las mayores reservas probadas del mundo (más de 300 mil millones de barriles), pero su producción actual es baja, alrededor de 800.000-900.000 barriles por día (bpd), debido a sanciones, falta de inversión y deterioro de infraestructura.

A corto plazo, el impacto es limitado y mixto, según indican los principales análisis del sector. Las exportaciones venezolanas ya se encontraban limitadas por un bloqueo estadounidense a tanqueros sancionados, lo que redujo las ventas y obligó a recortes en producción por falta de almacenamiento.

Esto podría generar una leve subida inicial en precios por disrupciones temporales, con el Brent subiendo ligeramente por encima de los 60 dólares por barril en sesiones volátiles. Sin embargo, el mercado global está sobrado de oferta, con superávit previsto para 2026, lo que capsula cualquier alza significativa, indican las estadísticas más recientes.

Las proyecciones para 2026 apuntan a precios a la baja. Analistas de Goldman Sachs mantienen el Brent en promedio de 56 dólares y el WTI en 52 dólares, con producción venezolana estable en 900.000 bpd este año.

La EIA (Administración de Información Energética de EE.UU.) prevé Brent alrededor de 55 dólares en el primer trimestre y similar el resto del año, debido a inventarios crecientes y exceso de suministro de OPEC+ y no-OPEC.

JPMorgan es más optimista a largo plazo: si se levanta sanciones y entra inversión estadounidense (como prometió Trump), la producción podría subir a 1,3-1,4 millones bpd en dos años y hasta 2,5 millones en una década, presionando precios downward.

A corto plazo habría cierta volatilidad pero sin shocks mayores; a mediano y largo plazo, una recuperación venezolana con inversión extranjera añadiría oferta, contribuyendo a precios más bajos en un mercado ya glutinado. Factores como estabilidad política y evolución de sanciones serán clave.

Analistas estiman que Venezuela podría añadir entre 200,000 y 500,000 bpd adicionales al mercado en los próximos 12-18 meses, dependiendo de las inversiones y reparaciones en infraestructura.

Este volumen, aunque significativo, es insuficiente para alterar drásticamente el equilibrio global. Representa apenas alrededor del 0.5% de la demanda mundial. Por ello, el efecto principal será psicológico y geopolítico, enviando una señal de que hay petróleo pesado venezolano disponible para sustituir parcialmente crudos similares como el ruso o el de Medio Oriente, especialmente para refinerías en la costa del Golfo de EE.UU.

El precio del Brent y el WTI responderán más a factores macroeconómicos como la demanda de China, las decisiones de la OPEP+ (especialmente Arabia Saudita y Rusia) y la recesión en Europa. La producción venezolana actuará como un colchón adicional que, junto con el aumento de la producción no-OPEP (Estados Unidos, Guyana, Brasil), ayudará a contener los picos alcistas, pero no provocará un desplome.

El caso venezolano aportará un alivio marginal a la oferta en un mercado tenso por conflictos geopolíticos. No será un factor determinante, pero suavizará la volatilidad y contribuirá a evitar que los precios superen los $100 por barril en un escenario de mayor tensión.