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Asedio cotidiano: Llamadas spam sin horario ni control en Chile se transforman en una verdadera invasión

Las llamadas spam dejaron de ser una simple molestia ocasional para transformarse en una verdadera invasión cotidiana. En Chile, el teléfono ya no siempre anuncia una conversación necesaria o esperada: muchas veces anticipa una oferta insistente, una cobranza reiterativa o, derechamente, un posible intento de estafa.

La magnitud del problema quedó en evidencia durante 2025. Según datos de la aplicación internacional Truecaller, el país se posicionó como el segundo de Latinoamérica con mayor cantidad de llamadas no deseadas, con un promedio de 31 contactos spam al mes por persona. En total, se habrían realizado más de 9.714 millones de llamadas de este tipo en el último año, solo por debajo de Brasil dentro del ranking regional.

Una interrupción permanente

Lo que antes era un canal útil de comunicación hoy se asocia a interrupciones constantes desde números desconocidos. Prefijos que comienzan con 600, 800 u otras variantes comerciales se repiten a lo largo del día, muchas veces fuera de horarios razonables e incluso durante los sábados, tensionando la vida cotidiana de miles de personas.

La sensación predominante entre los usuarios es de agotamiento. No solo por la frecuencia de los llamados, sino también por la dificultad real para detenerlos. Colgar ya no basta: el teléfono vuelve a sonar minutos después desde otro número.

Regulaciones que aún no convencen

Desde mediados de 2025 rige una normativa que obliga a las empresas a utilizar prefijos identificables como 600 y 809 para que los usuarios reconozcan el origen comercial de la llamada. En paralelo, quienes buscan bloquear contactos publicitarios pueden inscribirse en la sección “No Molestar” del Servicio Nacional del Consumidor.

Sin embargo, en la práctica, muchos ciudadanos sienten que estas medidas no han sido suficientes. Las denuncias continúan y la percepción general es que el problema no disminuye, sino que cambia de forma: Nuevos números, nuevos horarios, nuevas estrategias de insistencia.

Más que una molestia

El fenómeno ya no es solo una incomodidad menor. Se ha convertido en un tema de calidad de vida digital, donde el derecho al descanso y a la privacidad entra en conflicto con estrategias comerciales cada vez más agresivas.

Mientras las cifras siguen creciendo y los teléfonos continúan sonando sin tregua, la pregunta que queda abierta es simple:¿Quién protege realmente el silencio de las personas?

Por ahora, en Chile, ese silencio parece seguir esperando respuesta.

Redacción ZonaZero.cl