Zona Franca: Altos ingresos para su administradora pero profundas dudas sobre su sentido original
La Zona Franca de Punta Arena cerró 2025 con indicadores históricos de actividad económica y transferencia de recursos públicos. Sin embargo, junto con la consolidación de su impacto financiero y laboral, también se ha intensificado el debate local sobre si el modelo actual mantiene el espíritu con que fue concebido: Compensar las desventajas territoriales del extremo austral.
De acuerdo con antecedentes difundidos durante las últimas semanas, el recinto administrado por la concesionaria Sociedad de Rentas Inmobiliarias (SRI) transfirió más de $4.700 millones al Gobierno Regional, marcando un récord anual y elevando a decenas de miles de millones el aporte acumulado desde el inicio de la concesión en 2007. Estos recursos, destinados al Fondo Nacional de Desarrollo Regional, refuerzan el rol de la Zona Franca como fuente relevante de financiamiento para inversión pública en Magallanes.
El dinamismo comercial también quedó reflejado en la alta concurrencia de público, la apertura de nuevos locales y la generación de empleo directo, cifras que son muy buenas para la administradora, pero que han dejado grandes pérdidas en otros espacios comerciales de la ciudad, como el centro de Punta Arenas.
No obstante, junto a estos resultados positivos, diversos análisis han puesto el foco en tensiones estructurales del modelo. Entre ellas, la coexistencia dentro del recinto de actividades bajo régimen franco con otras sujetas a tributación general, situación que claramente desdibuja el propósito original del sistema y genera distorsiones tanto normativas como comerciales.
El cuestionamiento de fondo no apunta a los aportes económicos inmediatos, sino a la proyección estratégica del instrumento: Si la Zona Franca continúa siendo una política pública de compensación territorial o si ha evolucionado hacia una plataforma predominantemente comercial, más cercana a la lógica de mercado que a la del desarrollo regional equilibrado.
Con la mirada puesta en los próximos años, y en el horizonte de la futura licitación de la concesión, el debate sobre su gobernanza, regulación y sentido público comienza a ganar espacio. Así, la Zona Franca de Punta Arenas entra en una nueva etapa donde las cifras récord conviven con preguntas de fondo sobre su identidad y su papel en el desarrollo de Magallanes, cuestiones que pocos se animan a hablar, y de las cuales las propias autoridades locales siguen haciendo oídos sordos.
Redacción ZonaZero.cl
