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En su último viaje oficial a Punta Arenas, Boric enfrenta el ocaso del hidrógeno y apuesta por el desarrollo portuario

En lo que fue su último viaje oficial a la región el Presidente, Gabriel Boric, abordó un escenario muy distinto al que marcó los anuncios de hace solo un par de años. La promesa de convertir a Magallanes en capital mundial del hidrógeno verde hoy aparece debilitada, tras la decisión de la Asociación Gremial de Productores de Hidrógeno Verde y sus derivados de Magallanes (H2V Magallanes) de poner en pausa sus actividades.

El gremio, principal articulador público-privado del sector, argumentó la “inexistencia de un mercado internacional consolidado”, evidenciando la falta de señales claras de demanda y compradores firmes para proyectos que requieren inversiones de altísima escala. A ello se sumó la salida de actores relevantes como la francesa TotalEnergies, un movimiento que precipitó el cierre práctico de la asociación y dejó a la industria en un estado de incertidumbre.

La situación contrasta con el impulso que el propio Gobierno promovió en 2025, cuando se celebró la firma de un protocolo público-privado que buscaba sentar las bases del desarrollo sustentable del hidrógeno verde en la región, destacando su potencial de atraer inversiones superiores a los US$60 mil millones y generar miles de empleos.

Hoy, en cambio, el panorama carece de claridad. No existe un cronograma definido para retomar proyectos ni certezas respecto del interés internacional. La falta de información concreta sobre el estado real de las iniciativas, los plazos y la viabilidad comercial ha generado inquietud en sectores políticos, empresariales y ciudadanos que vieron en esta industria una oportunidad histórica de diversificación productiva.

Giro hacia el puerto

En paralelo, la visita presidencial puso el acento en el avance de obras estratégicas en el Muelle Mardones, infraestructura clave para fortalecer la capacidad logística de la región. El mensaje implícito fue claro: Ante la pausa del hidrógeno, el desarrollo portuario aparece como alternativa concreta y transversal.

La apuesta apunta a consolidar a Magallanes como plataforma logística del extremo sur, potenciando servicios marítimos, encadenamientos industriales, exportaciones y actividades vinculadas al comercio antártico y subantártico. Una estrategia que, a diferencia del hidrógeno, no depende de un único mercado emergente ni de compradores internacionales aún en formación.

Entre la frustración y la oportunidad

El último paso oficial de Boric por su ciudad natal deja una postal ambivalente. Por un lado, el declive por tiempo indefinido de la industria que simbolizaba la gran transformación energética del territorio. Por otro, la posibilidad de reorientar la planificación regional hacia un modelo más diversificado y menos dependiente de una sola actividad.

La gran interrogante que queda abierta tras esta visita es si el hidrógeno verde fue una promesa adelantada a su tiempo o un proyecto mal calibrado en sus expectativas. Mientras tanto, Magallanes parece comenzar una nueva etapa, donde el puerto y la conectividad podrían convertirse en los pilares de un desarrollo más amplio y resiliente.

Redacción ZonaZero.cl