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Fin a un prematuro ciclo: Meneghini no sigue en La U

10 semanas pasaron para que la etapa de Francisco Meneghini en Universidad de Chile llegara a su fin. Hoy, la dirigencia de Azul Azul decidió poner término al vínculo con el entrenador argentino tras un arranque de temporada irregular que volvió a instalar dudas sobre el rumbo deportivo del club.

El proceso del técnico rosarino, que había asumido el desafío a fines de 2025, estaba marcado por expectativas altas. Meneghini llegaba con una reputación construida en el fútbol chileno tras pasos por equipos competitivos y con la promesa de darle a la U una identidad de juego clara, basada en presión alta, protagonismo con el balón y un proyecto a mediano plazo.

Sin embargo, el fútbol suele moverse a otra velocidad, especialmente en instituciones donde la urgencia por resultados pesa tanto como la planificación. Los números del inicio de temporada no acompañaron el discurso del proyecto. Pese a lograr un triunfo simbólicamente importante en el Superclásico ante Colo‑Colo, el equipo no logró sostener un rendimiento competitivo. Empates consecutivos, dificultades para cerrar partidos y una temprana eliminación en el plano internacional terminaron erosionando la confianza en el proceso.

En ese contexto, la derrota en la serie previa de la Copa Sudamericana frente a Palestino y el empate de anoche ante Universidad de Concepción marcaron un punto de inflexión. La eliminación dejó al club sin competencias internacionales en el año, un golpe deportivo y económico que intensificó las críticas hacia el cuerpo técnico.

Más allá de los resultados, el proceso de Meneghini también reflejó un problema estructural que la U arrastra desde hace varias temporadas: la dificultad para sostener proyectos deportivos en el tiempo. En los últimos años, el club ha transitado por una seguidilla de entrenadores y modelos de juego que rara vez logran consolidarse.

Cada cambio de ciclo implica volver a empezar, rearmar planteles y redefinir objetivos. En ese escenario, la decisión de Azul Azul vuelve a instalar la pregunta sobre si el problema radica exclusivamente en el entrenador o en una estructura deportiva que todavía busca estabilidad. La salida de Meneghini representa un nuevo punto de quiebre en un club que, pese a su historia y convocatoria, sigue intentando reencontrar un camino claro en lo futbolístico.

Ahora, Universidad de Chile deberá enfrentar un nuevo proceso de reconstrucción. La elección del próximo entrenador será clave no solo para revertir el presente deportivo, sino también para definir si el club optará nuevamente por un cambio inmediato o si intentará sostener una idea que permita proyectar el futuro más allá de la urgencia del resultado.

Por Último Pase