Gobierno ahora decide eliminar la prioridad de Magallanes en el Plan de Zona Extremas (PEDZE)
Lo que parecía un reconocimiento tardío a la realidad de vivir en el extremo del mundo, hoy queda en entredicho. La decisión de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo de retirar el decreto que otorgaba un trato preferente a Magallanes en el Plan de Zonas Extremas no es solo un ajuste administrativo, si no más bien una señal política.
Durante el gobierno de Gabriel Boric se instaló, con justa con razón, la idea de que no todas las regiones enfrentan las mismas condiciones. Magallanes no solo está lejos: Es más cara, más aislada y más dependiente del Estado para cerrar brechas estructurales. Y ese diagnóstico no era ideológico, era evidente.
Desde el norte, particularmente en Arica y Parinacota, se levantaron críticas por un supuesto favoritismo. Y en vez de corregir ampliando beneficios o fortaleciendo el enfoque territorial, se optó por el camino más fácil. Nivelar hacia abajo.
Así las cosas, la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo dejó sin efecto el decreto que priorizaba a Magallanes en el Plan de Zonas Extremas (PEDZE). El diseño anterior concentraba una alta proporción de recursos en regiones del sur. Pero, se cuestionó la distribución por generar desequilibrios frente a otras zonas como Arica y Parinacota.
La medida busca redefinir la asignación bajo criterios de mayor equidad territorial.
Se trata del Oficio N° 640/2026 del 10 de febrero pasado que fue enviado por la exsubsecretaria de Desarrollo Regional, Francisca Perales, a la directora de Presupuestos, Javiera Martínez , en el que se reservaban $ 60.536 millones, es decir, un 86% de los $ 69.000 millones disponibles este año para las regiones de Magallanes y de la Antártica Chilena, de Los Lagos y de General Carlos Ibáñez del Campo.
Dependencia histórica de Santiago
El problema es que en Chile, cada vez que se habla de “equidad territorial”, se termina diluyendo la urgencia de las regiones más extremas. No se trata de competir entre zonas aisladas, sino de entender que la política pública debe ser capaz de reconocer diferencias sin complejos.
Quitarle a Magallanes un trato preferente no hace más fuerte a otras regiones. Solo debilita una política que, por fin, empezaba a hacerse cargo de la realidad geográfica del país.
Y aquí hay una contradicción de fondo: El mismo Estado que reconoce el alto costo de la vida en el sur, que subsidia el gas, la conectividad y la logística, hoy retrocede en una herramienta clave de desarrollo.
Porque al final, lo que está en juego no es un decreto. Es la pregunta de siempre:
¿Chile realmente cree en sus regiones… o solo cuando conviene políticamente?
¿Qué dirán entonces las autoridades magallánicas, las elegidas en las urnas, y las designadas a dedo por el mismo gobierno en los últimos días, frente a esta decisión?
Redacción ZonaZero.cl
