Reflexiones sobre el cambio de mando y la transición en Chile [Por Miguel Sierpe Gallardo]
El Presidente Electo tomó la decisión de modificar su postura inicial y retomar las coordinaciones relativas al traspaso de mando debido a la compleja situación generada tras la ruptura de relaciones y el cese de conversaciones. Esta decisión que en un principio fue vista como una medida de firmeza, terminó por convertirse en una carga difícil de sobrellevar, semejante a cargar una bolsa de arena al hombro.
Además, se evidenció que quienes rodean más estrechamente al Presidente no siempre comprenden las particularidades sociales y culturales de Chile, especialmente las del “Chile profundo”, por no haberlas experimentado directamente. Esta carencia de entendimiento motivó una reconsideración estratégica, con el objetivo de evitar tensiones adicionales y garantizar una transición de poder más fluida y respetuosa con la idiosincrasia nacional.
Desde una perspectiva observadora, el incremento en la adhesión ciudadana al Presidente saliente era innegable, alcanzando niveles sin precedentes para un mes de marzo. Este fenómeno fue rápidamente interpretado por el equipo entrante, lo que motivó un retorno a un proceso de cambio de mando más amigable. Desde una posición de neutralidad, se valora positivamente esta decisión, considerando que Chile merece una transición ordenada y alejada de enfrentamientos y descalificaciones. En este sentido, se aplaude todo aquello que favorezca al país.
Asimismo, respecto a las revelaciones sobre el conocido “Cable Chino”, resulta evidente que los antecedentes de dicha iniciativa eran conocidos por colaboradores destacados del Presidente Electo, por lo que negar tales evidencias se volvió insostenible y las dudas fueron desplazadas por la claridad de los hechos.
A pesar de las diferencias propias del cambio de mando, destaca el inusual silencio en torno a las nominaciones de futuras autoridades regionales. Aunque no se pretende criticar esta estrategia, se reconoce como un logro el hecho de que no se hayan filtrado públicamente los nombres de quienes asumirán responsabilidades en Magallanes, con la esperanza de que se elija a figuras reconocidas y experimentadas, con respaldo ciudadano. Sin embargo, es recurrente que se cuestione la experiencia y solvencia de los designados, más allá de quiénes sean, lo que lleva a que muchos colaboradores relevantes en la campaña presidencial terminen marginados, mientras que las decisiones recaen en otros actores dentro del círculo de seguidores del Presidente.
Un ejemplo de ello es el caso del Senador Kusanovic, quien, a pesar de su prolongado apoyo a Kast, ha sido excluido del grupo que toma las decisiones. Actualmente, sus declaraciones generan inquietud, ya que la elección de las directivas del Congreso dependerá de votaciones ajustadas, donde su voto resulta crucial y, hasta ahora, ha manifestado su intención de apoyarse a sí mismo.
El desarrollo de estos acontecimientos marcará el inicio del gobierno de José Antonio Kast, abriendo un periodo de incertidumbre política y desafíos en la gobernabilidad.
En todo caso desde nuestro humilde espacio hacemos votos porque todo el proceso de traspaso del mando se lleve a efecto en la mejor de las situaciones, Chile merece que sus influyentes entiendan que el país necesita mejorar y que todos los chilenos queremos colaborar en esa dirección, esperemos que el sectarismo la revancha y la confrontación no se impongan.
Por Miguel Sierpe Gallardo, columnista
