Se renuevan las sospechas sobre la participación de Noruega en la letal aparición del virus ISA en Chile en 2007
Días atrás, el reportaje de TVN “¿Ha sido Chile ingenuo en la mayor carrera alimentaria del siglo XXI?”, de Amaro Gómez-Pablos, revivió una vieja herida. El periodista viajó a Noruega y reveló que el Estado noruego financia a ONGs que apoyan a comunidades indígenas para frenar proyectos salmoneros en el sur de Chile.
En el documental, cuyo contenido se viralizó fuertemente en las últimas horas, aparece la figura del doctor Marcos Godoy, quien subraya la “coincidencia” temporal: el virus ISA irrumpió en 2007 justo cuando Chile vivía su mejor momento productivo y competía de tú a tú con Noruega, los dos mayores productores de salmón del mundo con unas 2,5 millones de toneladas anuales entre ambos.
El virus ISA (Anemia Infecciosa del Salmón) provocó la peor crisis sanitaria y económica en la historia de la salmonicultura chilena. Apareció oficialmente en julio de 2007 en el centro Puchilco de Marine Harvest, ubicado en la Isla Lemuy, Chiloé.
El primer brote se confirmó en julio-agosto de 2007 y se expandió rápidamente: en solo seis meses pasó de 2 a 26 centros afectados. Hacia fines de 2007 ya había más de 30 centros infectados y para fines de 2008 se registraron 105 sitios confirmados con ISA.
El virus generó mortalidades masivas de hasta 90-100 % en los peces afectados, obligando al sacrificio preventivo de millones de salmones. La producción de salmón Atlántico cayó drásticamente: de 386.000 toneladas en 2006 a aproximadamente 230.000 toneladas en 2011.
Entre 2007 y 2010 la producción total de salmónidos se redujo en un 33,3 % y las exportaciones cayeron un 29,6 %. Las pérdidas económicas totales se estimaron entre US$ 2.000 y US$ 5.000 millones para la industria.
El caso judicial de 2009-2010
En septiembre de 2009, la diputada Marisol Turres Figueroa, representada por el abogado Marcos Velásquez Macías, presentó una querella criminal (RUC 0900108551-1, RIT 2282-2009) ante el Juzgado de Garantía de Castro. Acusó a “quienes resulten responsables” de los delitos de los artículos 289 inc. 2°, 290 y 291 del Código Penal y 136-137 de la Ley 18.892 de Pesca.
La querella sostiene que el virus pudo haber ingresado a través de la importación de ovas desde Noruega, ya que “el virus ISA que se encuentra actualmente presente en nuestros mares es similar a una variedad presente en Noruega”.
Critica duramente la falta de controles sanitarios: “la inspección presencial de las desinfecciones con yodóforos se limitaba al 5% de las ovas importadas”.
El escrito afirmaba que el virus “de alguna manera llegó; no es un virus que estuviera en el país” (Carlos Wurmann, presidente del Centro Internacional de Estudios Estratégicos para la Acuicultura) y citaba al experto noruego Are Nylund: “No creo que una compañía noruega haya introducido el virus ISA a Chile a propósito, pero ellos sabían sobre el riesgo de importar huevos”.
Destacaba que el primer brote se detectó en julio de 2007 en el centro Puchilco de Marine Harvest (noruega) y que las dos empresas más afectadas fueron precisamente las noruegas Marine Harvest (29 centros positivos) y Mainstream (7-9 centros). La querella insistía en la hipótesis de transmisión vía ovas importadas de Noruega, donde el virus era idéntico al chileno.
La querella acusa posible negligencia inexcusable tanto de empresas como de funcionarios públicos, y pide investigar si hubo introducción ilícita de ovas o propagación por descuido que causó grave daño a la economía nacional.
Solicitó además que el Ministerio Público instruya a la BRIDEMA (Delitos contra el Medio Ambiente y Patrimonio Cultural) para investigar: el origen de las ovas usadas en los primeros centros afectados, las posibles detecciones no reportadas de ISA en 2003 y 2004, el movimiento de mortalidades entre centros, las razones por las que no se aplicaron las recomendaciones del Proyecto FIP y las medidas adoptadas (o no adoptadas) por SERNAPESCA.
El 11 de mayo de 2010, la fiscal adjunta Pamela Salgado Rubilar comunicó el cierre de la investigación: “esta Fiscalía ha decidido no perseverar en este procedimiento, por cuanto durante la investigación realizada no se han reunido antecedentes suficientes para fundar una acusación” (art. 248 letra c) CPP). El 25 de junio de 2010, la jueza Jacqueline Guerra Vargas resolvió “no perseverar en el procedimiento” y ordenó el archivo definitivo.

En el documental de TVN, el doctor Marcos Godoy señaló: “Hubo un momento en que Chile igualó a Noruega y ahí es cuando apareció el virus ISA”. El veterinario y biólogo acuícola destacó la sospechosa coincidencia temporal, justo cuando la industria chilena competía de igual a igual con la noruega en la carrera global por el salmón, planteando dudas sobre el origen del brote que devastó la producción nacional en 2007.
La carrera por el mercado mundial
Hoy la competencia sigue feroz. En 2025, Noruega y Chile concentraron el 77 % de la producción mundial de salmón (46,4 % Noruega y 30,5 % Chile). Chile exportó USD 6.550 millones (+3 % vs 2024), mientras Noruega exportó solo en salmón USD 12.010 millones.
Chile impulsa su propio programa Salmón 2050, pero ya para el 2030 busca alcanzar 1,2-1,3 millones de toneladas cosechadas de forma sostenible. Noruega, a su vez, tiene la estrategia Aquaculture 2050: multiplicar por cinco su producción actual hasta llegar a 5 millones de toneladas anuales.
Actualmente, el 100 % de la biomasa de las empresas socias ya cuenta con certificaciones internacionales como BAP, ASC y/o GlobalGap. Toda la producción exportada está sujeta, al menos, a una de estas certificaciones.
Otro desafío clave es elevar al 70 % la producción con bajo impacto ambiental, en línea con los criterios de la FAO y la Blue Growth Initiative.
En 2023, dos empresas salmoneras chilenas fueron incluidas en el ranking mundial Coller FAIRR, ubicándose entre las 10 compañías más sostenibles del planeta. De las 10 empresas mejor evaluadas en ese ranking, 8 son salmoneras, lo que demuestra los avances de la industria en sostenibilidad.
El documental de Gómez-Pablos y el archivo judicial de 2010 dejan la misma pregunta en el aire: ¿fue el ISA solo una tragedia sanitaria… o parte de una guerra comercial bajo el agua? La historia, por ahora, quedó archivada.
