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Seguridad y turismo bajo presión en Torres del Paine: Van 34 expulsados por infringir normas

Una señal de alerta se ha encendido en el Parque Nacional Torres del Paine. En lo que va de 2026, al menos 34 turistas han sido expulsados del área protegida tras ser sorprendidos infringiendo normas básicas de seguridad, principalmente el uso de fuego en zonas prohibidas, una conducta que pone en riesgo uno de los ecosistemas más frágiles y valiosos del país.

El caso más reciente involucra a un ciudadano del Reino Unido, sorprendido fumando en el sector Base Torres. La situación fue detectada por personal de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), lo que derivó en su detención por parte de Carabineros y posterior formalización en el Juzgado de Garantía de Puerto Natales. Como salida judicial, se le impuso una suspensión condicional del procedimiento, con una donación de cinco millones de pesos a las Jornadas por la Rehabilitación y la prohibición de ingreso a Chile por tres años.

Pero el problema va más allá de un caso puntual. Desde Conaf advierten un aumento sostenido de conductas irresponsables por parte de visitantes, incluyendo el uso de cocinillas en sectores no habilitados, encendido de fogatas y, en situaciones más graves, reacciones agresivas contra guardaparques al momento de ser fiscalizados.

La normativa vigente (establecida en la Ley 20.653) prohíbe estrictamente el uso de fuego y fuentes de calor en áreas silvestres protegidas. No se trata de una formalidad: Magallanes tiene memoria. Los incendios forestales en Torres del Paine han dejado huellas profundas en el pasado, algunos provocados precisamente por negligencia de turistas.

El aumento de expulsiones refleja también un endurecimiento en la fiscalización. Extranjeros de distintas nacionalidades (polacos, canadienses y ahora británicos) han enfrentado sanciones económicas millonarias, además de procesos judiciales que incluso pueden derivar en la prohibición de ingreso al país.

En plena temporada turística, el fenómeno abre una tensión evidente: El crecimiento del flujo internacional versus la capacidad de resguardar el parque. Porque Torres del Paine no solo es un destino de clase mundial, sino también un territorio extremadamente vulnerable, donde una chispa, literal, puede desencadenar una catástrofe.

Hoy, la señal es clara: El paraíso patagónico no es tierra sin reglas. Y quien no las respete, simplemente no tiene espacio en él.

Redacción ZonaZero.cl