La fantasmal visita ministerial [Por Mauricio Vidal Guerra]
Una nueva y fantasmal visita a la región hicieron varios ministros del Gobierno del Presidente, Gabriel Boric. Vinieron a diversas cosas al parecer, porque agenda e información oficial hubo poca, desordenada, y casi sacada con “tirabuzón”. Es que el formato del Ejecutivo en términos de comunicaciones es sencillamente malo. Sin grises. Sobretodo cuando viajan en “patota” a nuestra región, y poco menos que se les debe estar pidiendo favores a las y los encargados de prensa de las autoridades.
Supuestamente, vinieron a fomentar otra vez El Pacto de Magallanes, que se vincula con el hidrógeno verde. Por primera vez vino la representante de Medio Ambiente, como para ahondar más su misión de instaurar los corredores biológicos y para que no se deje de lado el perfil ecologista de esta administración.
Apurados también andaban… La “visita de médico” la ejemplificó muy bien el ministro Nicolás Grau que tuvo que salir prácticamente corriendo de una actividad para, según dijeron, no perder el avión. Así de rápido vienen a Magallanes. Porque en este tipo de cuestiones se nota lo rápido que se debe hacer todo cada vez que vienen a la zona. Es como que se quisieran ir rapidito de vuelta a Santiago.
La verdad, es que el pacto, las reuniones, las visitas, y todo lo ocurrido en la poco conocida visita ministerial a la región es la repetición indefinida de las otras visitas de autoridades a la zona. Todo rápido, todo a “las carreras”, todo con el susto de perder el avión. Todo fantasmal, con ruegos de entrevistas por parte de algunos, y con la indiferencia de otros medios porque ya ni es atractivo entrevistarlos, y menos pedirles casi que por favor accedan a un diálogo.
Cero preparación comunicacional, información que depende de lo que se diga desde la capital, casi nulo efecto local, y la casi desaparición de los seremis de las carteras de los ministros que vinieron.
Nada nuevo bajo el sol. Una visita calcada a otras. Con los mismos errores y desaciertos.
Con las mismas reuniones y promesas. Con una puesta en escena repetida y poco atractiva, sin promoción ni anuncios. Y con la incertidumbre nuevamente sobre la mesa respecto de qué es lo que viene, o si realmente se está haciendo todo, pero todo, lo posible para que la industria de verdad funcione y sea una realidad de aquí a unos años.
Encerrados, conversando entre unos pocos, agrupados entre los que les gusta el proyecto y los que no les gusta. Parecen alianzas de colegios que intentan ganarse día a día en juegos básicos y poco entretenidos para el resto. Solo para ellos.
Una visita ministerial repitiendo todos los errores de siempre, entre todo este desorden y el poco ambiente de positivismo, hacen que muchas veces sea mejor ni siquiera reunirse. Porque la gente ya está cansada de verlos hablar y hablar, darle vueltas muchas veces a las mismas cosas, y tener que encontrarse con fotos sin sentido, y caras sonriendo que no tienen valor.
Es difícil entender si es que no comprenden dónde están parados, o sencillamente nadie sabe lo que está pasando, y menos tienen las seguridades de lo que pasará.
