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¿Se cae Chile a pedazos, o son puras mentiras y estrategia electoral?

La frase “Chile se cae a pedazos” ha comenzado hace tiempo desde la oposición al Gobierno actual, en redes sociales por ejércitos de bots y fanáticos que no dudan en responder cada publicación que les pueda sonar a apoyo al Ejecutivo, o en simples conversaciones cotidianas que repiten lo que escuchan de otros… Lo anterior, va reflejando un clima de desconfianza y malestar frente a la situación económica del país. Pero ¿qué tan cierto es este diagnóstico?

Cabe señalar, que durante los últimos años, la economía chilena ha enfrentado una serie de shocks: la pandemia, la inflación global, la guerra en Ucrania y la desaceleración de China, su principal socio comercial. Estos factores se han combinado con problemas internos de inversión, productividad, una innegable falta de certezas políticas, lo que ha generando un escenario complejo.

Pero por ejemplo, en el año 2024, la economía chilena registró un crecimiento real del 2,6 %, cifra superior a muchas estimaciones iniciales. Asimismo, en los informes del Banco Central, se anticipa que este crecimiento se va desacelerando, proyectando que la economía se expandirá entre 2,25 % y 2,75 % a fines de este año.
En el segundo trimestre de 2025, el crecimiento interanual fue de 3,1 %, aunque en tasa intertrimestral (desestacionalizada) la expansión fue de 0,4 %, lo que indica un crecimiento moderado.
Y además, en el primer trimestre de 2025, el PIB aumentó 0,7 % en tasa intertrimestral desestacionalizada.

Sin equivocarse, y con datos duros, se puede decir que Chile sigue creciendo, pero no a tasas espectaculares, y enfrenta cierta desaceleración interna. No es una economía en desplome, sino una economía con crecimiento moderado bajo presiones externas e internas.

En el caso de la inflación, en términos anuales el 2024 cerró cerca del 4,5 %. Y en 2025, se proyecta que la inflación oscile alrededor de 4 % a 5 % en la primera mitad del año.
Cabe señalar, que en junio de 2025, la inflación interanual fue de 4,1 %, la más baja en aproximadamente un año, pero aún ligeramente por sobre el rango objetivo meta del Banco Central (2 %-4 %). Y en mayo de 2025, el IPC fue de 4,4 %.

Es decir, podríamos interpretar que la inflación sigue siendo un desafío estructural. Aunque hay señales de moderación, mantenerla dentro del rango meta será un objetivo clave para el Banco Central, pues presiona el costo de vida y los salarios reales.

Respecto del desempleo y el mercado laboral, en 2024 la tasa de desempleo se ubicó alrededor de 8,5 %.
En agosto de 2025, se daba a conocer una tasa de desempleo del 8,9 % y prácticamente nula creación de empleo reciente. En el trimestre móvil mayo-julio de 2025, el INE ubicó la tasa de desocupación en 8,7 %.
En datos de “Chile: Economía y demografía 2025”, se reporta desempleo del 8,8 % en marzo de 2025 y del 8,4 % en el cuarto trimestre de 2024. Pero en el último índice informado por el INE sobre desempleo se logra ver una pequeña disminución, aunque manteniendo los niveles muy parecidos a los guarismos anteriores, llegando a un 8.6 %.

Se podría decir con estos números que el desempleo ha sido alto y relativamente persistente. Esto refleja rigideces estructurales del mercado laboral, así como un crecimiento económico moderado que no genera empleo con la rapidez que el país necesita.

Chile entre tensiones y resiliencia: ¿Se “cae” o se reestructura?

Así las cosas, con un crecimiento moderado, una inflación aún algo elevada y un desempleo que se mantiene con números altos a nivel general, Chile transita un momento frágil, pero no un derrumbe.

El discurso crítico de que “Chile se cae a pedazos” se podría decir que captura un malestar social real: La sensación de deterioro en el poder adquisitivo como narrativa permanente de sectores políticos, los precios que suben en diversos productos, los salarios que no alcanzan. Pero, al contrastarlo con los datos más sólidos, la narrativa del colapso absoluto se tambalea.

Durante 2024, la economía creció un 2,6 % —mejor de lo que varios anticipaban—, impulsada por las exportaciones mineras y un desempeño razonable del consumo e inversión. Para 2025, las proyecciones de crecimiento oscilan entre 2,25 % y 2,75 %, lo que indica que aunque la expansión no será fulminante, tampoco se espera una caída abrupta.

Sin embargo, el desafío más urgente recae sobre la inflación y el empleo. Con una inflación anual que ronda entre 4 % y 5 %, y una tasa de desempleo que supera el 8 %, muchas familias sienten el golpe directamente en su bolsillo.  El crecimiento económico, en estos niveles, no está generando empleo suficiente y estable para absorber a quienes ingresan al mercado laboral.

A esto se suma una lógica política e institucional que eleva la percepción de crisis: disputas parlamentarias, incertidumbre sobre reformas estructurales, críticas al crecimiento distributivo. Esa sensación de fragilidad política magnifica los desafíos económicos.

Entonces, ¿se cae Chile? No en el sentido estricto: la economía aún crece, el sistema financiero se mantiene sólido y hay iniciativas estratégicas en recursos naturales, energías limpias y tecnología que tienen potencial de futuro. Pero sí, el país está en un momento tenso: necesita recuperar confianza, ajustar políticas macroeconómicas que reduzcan inflación y fomentar un crecimiento con empleo y equidad.

Todo lo anterior, costará aún más el poder lograrlo si los discursos más bien convenientes y con visos de estrategia electoral continúan sin descanso. Los datos son los que hay, y muchas veces los relatos quedan al debe cuando son someros y superficiales. Habrá que ver la capacidad que puedan demostrar los políticos y también los protagonistas del mundo empresarial para mejorar lo que hay.