Próximos meses serán claves para el desarrollo de los proyectos de hidrógeno verde
El 2026 asoma como un año decisivo para la industria del hidrógeno verde en Magallanes, una región llamada a jugar un rol estratégico en la transición energética del país. Tras una etapa marcada por anuncios, estudios y proyectos piloto, y también la suspensión de algunas inversiones, ahora el desafío es avanzar desde las intenciones a las decisiones concretas que permitan consolidar inversiones y dar viabilidad real a los proyectos en carpeta.
Desde el gremio del hidrógeno verde, presidido por Salvador Harambour, la expectativa está puesta en que este nuevo ciclo político y económico entregue certezas regulatorias, plazos claros y coordinación efectiva del Estado, elementos considerados indispensables para que la industria pueda despegar de manera sostenida. La región cuenta con ventajas comparativas evidentes (vientos de clase mundial, disponibilidad territorial y experiencia energética), pero el factor habilitante sigue siendo la gestión pública.
Desde el gremio identifican tres factores fundamentales que podrían marcar el éxito de los proyectos que se quieren desarrollar. Primero, esperan que hacia fines de 2026 se logre la aprobación ambiental de al menos un megaproyecto, lo que significaría un paso decisivo para la materialización de la industria en la zona. Luego, la esperanza está puesta en las certezas jurídicas. El gremio ya ha hecho un llamado al Gobierno para entregar señales regulatorias claras y estables, que otorguen seguridad a los inversionistas y faciliten el desarrollo de proyectos a gran escala.
Y por último, la indispensable apertura de los mercados. En ese ámbito existe optimismo frente al aumento sostenido de la demanda global de hidrógeno y amoníaco verdes, especialmente en mercados internacionales que avanzan hacia la descarbonización.
Para el sector, 2026 debiera ser el año en que se destraben permisos, se clarifique la normativa ambiental y se defina una hoja de ruta concreta en infraestructura, particularmente en puertos, transmisión eléctrica y logística. Sin estas condiciones, advierten, el riesgo es que Magallanes pierda competitividad frente a otros polos emergentes a nivel global.
Fuentes cercanas al sector, sostienen que se espera que las autoridades comprendan que el hidrógeno verde no es solo un proyecto energético, sino una oportunidad de desarrollo regional de largo plazo, capaz de generar empleo, innovación y encadenamientos productivos. Lo que ocurra este año será determinante para saber si Magallanes consolida su liderazgo o si el potencial vuelve a quedar entrampado en la burocracia y la indefinición.
Redacción ZonaZero.cl
