Preocupante iniciativa: El futuro parque Cabo Froward le sacaría turistas a Torres del Paine (Por Claudio Andrade)
Ha llevado mucho pero mucho esfuerzo y complejas coordinaciones lograr que el Parque Nacional Torres del Paine figure entre los más atractivos del mundo en el rubro turismo aventura. Su crecimiento en materia de visitas fue el disparador de la industria turística en Ultima Esperanza sobre todo a partir del nuevo siglo.
Hoy el turismo derrama en Magallanes unos USD 400 millones anuales en gastos realizados solo por los visitantes a la región. La mayoría llega al parque que incluso no es barato, como otros parques de la Patagonia. Aun así esto no ha afectado el comportamiento de sus consumidores. Siguen arribando y continúan asombrándose de sus bellezas.
El turismo más la acuicultura y la pesca artesanal constituyen una sólida base económica para Ultima Esperanza donde los niveles de desempleo y pobreza son muy bajos. Un logro para el país, más pensando en que hace 50 años Natales dependía exclusivamente de la mina de carbón de Río Turbio.
Días atrás, sin embargo, desde la Fundación Rewilding, se deslizó un comentario que es preocupante y desconcertante para la realidad económica de Natales. Recordemos que la fundación que financia la familia Tompkins, pretende establecer un parque nacional de unas 150 mil hectáreas en el área de cabo Froward. Un anuncio que fue acompañado por el propio presidente Gabriel Boric desde la Casa de la Moneda.
Se trata de una iniciativa polémica como varias de las que ha liderado esta familia norteamericana en Chile. Y por varias razones. En principio un parque nacional implica reglas de conducta que afectan o impactan en el desarrollo de una región, cualquiera sea esta, pero más tratándose de Magallanes donde más de 60% de su territorio ya se encuentra bajo algún tipo de protección y que con los años, si prosperan este tipo de iniciativas, podría llegar al 90%.
Froward no se ha podido constituir en parque aun porque existe un conflicto que abarca a las comunidades kawésqar que no observan con buenos ojos esta construcción impuesta a partir del deseo de un particular y sin que se hayan realizado las respectivas consultas comunitarias.
Es decir, el parque es una idea de la familia Tompkins no del Estado de Chile que, en definitiva, se sumó a través del mandatario saliente.
La semana pasada la directora ejecutiva de Fundación Rewilding Chile, Carolina Morgado, aseguró a La Prensa Austral que el futuro Parque Nacional Cabo Froward serviría para “descomprimir el flujo de turistas de Torres del Paine”.
“Vemos el Parque Nacional Cabo Froward como una tremenda oportunidad y atractivo para Punta Arenas, para aumentar la ocupación cama (…) Queremos que sea un parque con toda la formalidad, con entrada, casa de guardaparques y senderos”, agregó.
Pero hasta donde sabemos el flujo de turistas de todo el planeta que llega al Parque Nacional Torres del Paine todavía es bajo, menor, e insuficiente para consolidar un negocio global que ofrezca autonomía comercial durante todo el año. En otras palabras, el verano no alcanza para pasar el invierno.
Hablamos de un negocio que todavía se encuentra en crecimiento. ¿Es el momento de cortarle las alas?
Dicho esto, ¿los Tompkins pretenden sacarle turistas a Torres del Paine para alimentar su propio parque? ¿Quiere decir que los natalinos corren el riesgo de perder una de sus principales fuentes laborales y de crecimiento?
Crear un parque que terminará compitiendo con el Parque Nacional Torres del Paine o que ha sido pensando o diseñado para tal fin, implica un hecho que debería inquietar a los habitantes y autoridades de Puerto Natales. Y no poco.
