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Todo es muy similar, pero podemos estar equivocados [Por Miguel Sierpe Gallardo]

En los días previos a la asunción de la nueva administración, me envuelve una sensación parecida a un de jávù, lo mismo que experimenté hace exactamente cuatro años. Quienes ingresaban a la administración del Estado, sentenciaban que todo cambiaria y que se optaría por las personas de la mayor capacidad, de excelencia, sin nepotismo, ni amigos de los amigos, ni autoridades con intereses cruzados, además junto a ello, escuché cómo se crucificaban todas las administraciones, desde los tiempos de la vuelta de la democracia, por no haber hecho nada o lo mínimo, y además se ponía en duda los estándares éticos y morales de quienes habían sido parte de esos 30 años, según ellos deficitarios, en esa época se aseguraba que todo sería diferente.

No alcanzaron ni a sentarse, cuando debieron comenzar las disculpas y se inició el proceso de capturar funcionarios de confianza desde los mismos nichos que se habían desprestigiado, a los días comenzaron a suceder impericias de gran magnitud, no todo era como se pensaba desde afuera, la guitarra no era solo un trozo de madera y cuerdas, que solo debía hacerse sonar, quienes dominan aquel instrumento, son virtuosos. Pues bien, hoy faltan poco más de 20 días para que asuma el Presidente electo y poco a poco, comienzan a difuminarse los anuncios que eran retumbantes y sonoros, mientras se desarrollaba la campaña.

Con mucha honestidad, lo comprendo, porque la inexorable colisión con la realidad, no va a permitir que los ofrecimientos que se prometieron a la ciudadanía para elegir a su Presidente, puedan cumplirse a cabalidad. Ejemplo de ello; No he escuchado más, la advertencia que a los inmigrantes ilegales les quedan un número determinado de días para dejar el país, tampoco se conocen innovaciones a las críticas sobre el cargo específico de los delegados regionales y provinciales que se hicieron, cuando se criticaron los cargos en el aparato del Estado, solo entre delegados regionales y provinciales, Chile posee 16 Regiones y más de 50 provincias si la memoria no me engaña. En definitiva, del orden de 70 cargos que con la democratización de los gobiernos regionales, nadie sabe, ni explica, por qué esas autoridades permanecen, a pesar de que todas las regiones poseen un nuevo gobierno regional.

No es mi intención criticar antes que la nueva administración se inicie, por cierto quisiera equivocarme y si así fuese, con absoluta honestidad lo reconoceré, pero me parece que existen señales reiterativas a ese adagio; “Más de lo mismo”, porque muchos de los nombres que circulan para colaborar con el gobierno del Presidente electo, son funcionarios ya conocidos y candidatos derrotados a diferentes elecciones donde no lograron el respaldo ciudadano requerido. Sistema altamente criticado a las administraciones anteriores, cuando se catalogaba como pago de favor político. Tampoco nos olvidamos de la acida critica a los sueldos en diversos ámbitos de la administración pública, esperemos conocer los montos en que se reducirán, en esta administración.

Solo quiero simplemente advertir de las expectativas de quienes desbordaron las calles celebrando meritoria y legítimamente el triunfo de José Antonio Kast en diciembre pasado, quisiera con mucha honestidad que la situación del país mejore, y si así fuera, sería muy positivo para el espíritu y para la realidad de millones de compatriotas. Ojalá que no sean solo los empresarios y los dueños de las grandes fortunas los que vean mejorada su situación, los más importante es que millones de chilenos puedan percibir un mejor bienestar, Chile no resiste más espera, son demasiados los factores en que la realidad son frustrantes, la seguridad, las pensiones, la educación, la salud y la vivienda son temas en que todos los días se aleja un poco más la posibilidad de surgir a los más necesitados.

Por Miguel Sierpe Gallardo