Corte programado de Fibra Óptica Austral deja a Puerto Williams aislada por falta de aviso oficial
Un complejo escenario de conectividad enfrenta la Región de Magallanes luego de que, cerca de las 14:00 horas de este sábado, se ejecutara un corte en el tramo submarino de la Fibra Óptica Austral (FOA), intervención que fue realizada de manera programada por un buque especializado para corregir un problema estructural en el cable.
Aunque la operación responde a trabajos técnicos necesarios, su impacto no ha sido homogéneo en el territorio. En ciudades como Punta Arenas, Puerto Natales y Porvenir, la contingencia ha pasado prácticamente inadvertida gracias a la activación de rutas de respaldo de conectividad a través de Argentina. Sin embargo, la situación es radicalmente distinta en Puerto Williams, donde la caída de los servicios ha sido significativa.
En la capital de la Provincia Antártica, gran parte de las compañías de telecomunicaciones han quedado fuera de servicio. Solo la red de Entel mantiene conectividad parcial mediante 4G y enlaces satelitales como Starlink, lo que ha permitido cierto nivel de comunicación. El resto de las redes presenta interrupciones, afectando directamente el funcionamiento de cajeros automáticos, servicios públicos, sistemas de pago y operaciones comerciales.
La falta de reportes masivos o reclamos no responde a una ausencia de problemas, sino precisamente a la imposibilidad de comunicarse. En la práctica, la comunidad se encuentra con severas limitaciones para acceder a servicios básicos que dependen de internet.
Uno de los aspectos más cuestionados es que este corte no corresponde a una emergencia imprevista. De acuerdo a la información disponible, la intervención habría sido planificada con antelación, considerando incluso la llegada previa del buque encargado de ejecutar los trabajos. Esto abre interrogantes respecto al rol de las autoridades en la gestión preventiva de la situación.
Surgen así críticas hacia la Secretaría Regional Ministerial de Transportes y Telecomunicaciones, así como hacia las delegaciones regional y provincial, por no haber informado oportunamente a la ciudadanía (en especial a los habitantes de Cabo de Hornos) sobre una contingencia que podría extenderse por hasta nueve días.
La falta de comunicación previa adquiere mayor relevancia considerando el nivel de dependencia digital que tienen hoy incluso las localidades más aisladas del país. En un territorio con cerca de 2.500 habitantes, la interrupción prolongada de conectividad no solo afecta la vida cotidiana, sino que también puede tener consecuencias en ámbitos sensibles como la salud, la seguridad y el abastecimiento.
El escenario genera además preocupación ante eventuales fallas en los sistemas de respaldo. La experiencia reciente de caídas masivas de internet en la región mantiene latente el temor de un nuevo “apagón digital”, especialmente si se produjera algún incidente en la conexión alternativa vía Argentina.
Por ahora, no existe una comunicación oficial detallada que precise plazos definitivos ni medidas de mitigación específicas para las zonas más afectadas. Mientras tanto, en Puerto Williams la conectividad sigue siendo parcial y frágil, y la incertidumbre crece de cara al inicio de la semana laboral, cuando la demanda por servicios digitales aumenta considerablemente.
La situación deja en evidencia una vez más la vulnerabilidad estructural de las telecomunicaciones en zonas extremas, así como la necesidad de fortalecer no solo la infraestructura, sino también los protocolos de información y respuesta ante este tipo de intervenciones programadas.
Redacción ZonaZero.cl
