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Con los salmones en medio de la polémica, la Argentina busca competir en el mercado de los mejillones que domina Chile (Por Claudio Andrade)

En medio de la polémica por la posible apertura de Tierra del Fuego a la actividad salmonicultora, desde la provincia han dado a conocer nuevas iniciativas que exploran la miticultura. Por ahora, se trata de esfuerzos incipientes y que se desarrollan con el aval el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET).

En concreto, ante el frente de mal tiempo que genera en algunos sectores la palabra salmonicultura, las autoridades y empresarios han optado por probar otras vías de generar dólares. Mientras tanto en la Legislatura de Tierra del Fuego permanecen para su votación dos proyectos de ley que permiten salmonicultura, uno del gobierno de Gustavo Melella y otro del diputado libertario Agustín Coto. Ninguno de los dos admite la posibilidad de utilizar las aguas del Beagle.

Según pudo averiguar este periodista, Melella espera tentar a los grandes inversores para que produzcan en lagos y ríos que tiene en abundancia la provincia argentina, pero también en la costa hacia el norte con “destino” a Río Grande. No sería una opción casual. Algunos expertos consultados indican que la ciudad que hoy concentra la industria del armado tecnológico podría ser un espacio ideal para ubica una o dos plantas procesadoras. Justamente estas estructuras son las que más mano de obra requieren: hasta 850 operarios por planta.

Ejecutivos del sector entienden que Tierra del Fuego podría tener una industria potente vinculada a la salmonicultura si bien el Beagle aparece como el lugar ideal para producir. No ocurrirá, según indican fuentes políticas en Ushuaia.

“Tierra del Fuego sería, por su geografía y biodiversidad, el único lugar viable en Argentina para desarrollar salmonicultura a gran escala”, indica el reporte de Noticias Argentinas. 

Para equiparar lo que ocurre en Magallanes (Chile) con los salmones, Tierra del Fuego debería instalar unos 50 puntos de producción en sus aguas, explican. En la actualidad Magallanes produce unas 180 mil toneladas y exporta por alrededor de USD 650 millones. Más de 7000 personas trabajan en la industria entre empleos directos e indirectos.

Volviendo a los mejillones. Producir mejillones (conocidas también como cholgas, choritos y choros) puede convertirse en un negocio interesante para la zona, pero en grandes volúmenes, tal como marca la experiencia de Chile o China, dos de los grandes jugadores de este mercado.

La producción de mejillones o truchas no genera el mismo rechazo entre los ambientalistas que hablar de salmones. Sobre todo en la Argentina.

“Los mejillones son organismos marinos sensibles que requieren condiciones ambientales óptimas para crecer y prosperar. Por lo tanto, comprender y evaluar el entorno en el que se planea realizar su cultivo es fundamental para el éxito a largo plazo de la actividad productiva”, ha señalado la científica Irene Schloss, experta en oceanografía biológica.

Según informó la agencia Noticias Argentina, “un grupo empresario nacional radicado precisamente en Río Grande, donde creció acogido al régimen promocional a la industria electrónica, Newsan Food, envió las primeras 10 toneladas de mejillones a escala industrial cultivadas en el Canal Beagle, en Tierra del Fuego, con destino a Buenos Aires”. No es mucho, pero es un comienzo.

En principio, Newsan Food espera sustituir las entre 300 y 400 toneladas anuales de mejillones que llegan a la Argentina importados desde Chile. La primera operación de la firma enviará 10 toneladas a Buenos Aires. El plan de inversiones de la empresa alcanza los US$ 17 millones, explicaron.

La proyección es exportar alrededor de 7500 toneladas especialmente en Estados Unidos, Europa y Rusia, según trascendió.

Fuentes de la provincia informan a este medio que para fines de este 2025, se llegarán a producir 800 toneladas, para alcanzar las 1200 en la temporada 2006/7. La meta a corto plazo es alcanzar las 8000 toneladas anuales. Los que ya se cosecharon “son una delicia”, dicen desde Ushuaia.

Dicho sea de paso, la Argentina importa alrededor de 5000 toneladas de salmón chileno cada año.

Sin embargo, como ocurre con el salmón, todavía la Argentina está lejos de las cifras que manejan los principales productores.

Según los datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), China lidera la tabla con 900 mil toneladas anuales, le sigue Chile que en los últimos años superó las 400 mil toneladas y España con 250 mil toneladas. El negocio mundial mueve alrededor de US$ 4000 millones. Por abajo de la salmonicultura que entre Chile y Noruega representan cerca de US$ 20.000 millones.

En 2024 Chile exportó cholgas, choritos y choros por US$ 298 millones. Su producción ha tenido alzas y bajas, pero el sector es sólido y su crecimiento exponencial. En 2021, la producción local alcanzó las 425,000 toneladas, un aumento estelar desde las 2,000 toneladas de los años 90. Y pasando de 60.708 toneladas en 2003 a 425.000 toneladas en 2021, informa el organismo Mejillón de Chile.

“Genera más de 17.000 empleos, equivalente al 4% de los empleos de la región (de Los Lagos), y un PIB Regional estimado del 7%, lo que es equivalente a todo el aporte del sector silvo agropecuario”, agregan.

El precio del kilo de mejillones en Santiago ronda los US$ 2,5 a 3 US$ mientras que en Buenos Aires oscila entre los US$ 10 y los US$30 USS dependiendo de varios factores. No obstante, el mejillón que se vende en la capital argentina proviene de Chiloé. Tal como pudo comprobar este cronista en el barrio de Recoleta los encargados de las pescaderías lo recomiendan especialmente. “Está a buen precio y viene cocido”, explica uno.

Fotografía: Mejillón de Chile.