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Incertidumbre en Magallanes tras enfriamiento del auge del amoníaco verde y menor demanda global

El prometedor impulso del amoníaco verde, clave en la transición energética y en la descarbonización de la industria de fertilizantes, comienza a perder fuerza a nivel global. Así lo advierte un reportaje del Financial Times, que recoge la preocupación de altos ejecutivos del sector ante la desaparición o debilitamiento de los incentivos económicos que impulsaron millonarios anuncios de inversión en los últimos años. Lo anterior también ha ocurrido en nuestra región, luego de rimbombantes anuncios de autoridades de Gobierno, e incluso el propio gobernador regional, Jorge Flies.

El amoníaco verde, producido a partir de hidrógeno generado con energías renovables, fue presentado como una alternativa limpia al amoníaco gris, elaborado con combustibles fósiles. Sin embargo, el escenario ha cambiado. La incertidumbre política en Estados Unidos y Europa, junto con el debilitamiento de subsidios y créditos fiscales, ha reducido el entusiasmo inicial.

Desde Yara International, uno de los mayores productores de fertilizantes del mundo, su director ejecutivo para Europa, Svein Tore Holsether, fue categórico: “No habrá transición ecológica con números rojos”. El ejecutivo subrayó que, sin rentabilidad, los proyectos simplemente no avanzarán.

Una visión similar expresó Ahmed El-Hoshy, CEO de Fertiglobe, quien advirtió que sin precios elevados del carbono o subsidios consistentes “no hay razón para invertir cientos de millones de dólares” en nuevas plantas. La compañía ya ha suspendido algunos proyectos ante la falta de demanda concreta.

El boom del hidrógeno y del amoníaco verde se aceleró tras la pandemia, impulsado por planes de estímulo y por la crisis energética derivada de la invasión rusa a Ucrania. En ese contexto, tanto Estados Unidos como la Unión Europea promovieron generosos incentivos para acelerar la descarbonización.

Pero hoy el panorama es distinto. Varios proyectos han sido cancelados, retrasados o permanecen en fase de diseño sin avanzar hacia su ejecución. Además, compradores asiáticos, especialmente en Japón y Corea del Sur, no han concretado los compromisos de adquisición que la industria esperaba.

El retroceso en el entusiasmo también se refleja en el mercado financiero. Empresas como Fortescue, que apostaron fuerte por el hidrógeno verde, han debido recalibrar sus planes ante el menor dinamismo de la demanda.

En el caso de Magallanes, el silencio ha sido el protagonista por parte de autoridades locales, y poco se habla de cómo seguir avanzando.

Los ejecutivos de empresas relacionadas con dicho mercado coinciden en que la crisis climática no ha desaparecido, pero reconocen que hoy compite con otras prioridades globales como conflictos geopolíticos, inflación y tensiones comerciales. En ese escenario, el desarrollo del amoníaco verde dependerá cada vez más de señales claras de mercado, estabilidad regulatoria y compromisos de compra a largo plazo.

La advertencia es clara: Sin incentivos sólidos y demanda real, la transición energética podría avanzar más lento de lo previsto.

Redacción ZonaZero.cl