La desocupación en Chile alcanzó el 8,3%
La tasa de desocupación en Chile alcanzó el 8,3% durante el trimestre móvil noviembre 2025 – enero 2026, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) el 27 de febrero de 2026. Esta cifra representa un aumento de 0,3 puntos porcentuales (pp.) en comparación con el mismo período del año anterior.
El incremento se explica principalmente porque la fuerza de trabajo creció un 1,4%, superando el alza de las personas ocupadas, que solo aumentó un 1,2%. Como resultado, las personas desocupadas subieron un 4,8%, impulsadas por los cesantes (+3,0%) y, especialmente, por quienes buscan empleo por primera vez (+18,4%).
En el desglose por sexo se observan comportamientos contrastantes. Para las mujeres, la tasa de desocupación bajó a 8,7% (-0,4 pp.), gracias a un mayor dinamismo en el empleo femenino: las ocupadas crecieron 2,7%, por sobre el alza de la fuerza de trabajo (2,2%). Esto impulsó sus tasas de participación (53,4%, +0,7 pp.) y ocupación (48,7%, +0,8 pp.). En cambio, para los hombres la tasa subió a 8,0% (+0,8 pp.), con fuerza de trabajo +0,9% pero sin variación en ocupados, lo que derivó en un alza fuerte de desocupados (+12,6%), tanto cesantes como buscadores primerizos.
A nivel general, las tasas de participación y ocupación se ubicaron en 62,4% (+0,3 pp.) y 57,2% (+0,1 pp.), respectivamente. La informalidad laboral subió a 26,8% (+0,5 pp.), con mayor incidencia en hombres. La subutilización (tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial) llegó al 16,9% (+0,5 pp.), manteniendo una brecha de género: 19,8% en mujeres versus 14,7% en hombres.
En la Región Metropolitana, la tasa fue más alta: 9,0% (+0,3 pp.), con fuerza de trabajo +0,9% y ocupados +0,6%, y un fuerte aumento de buscadores por primera vez.
Este dato confirma una tendencia de los últimos años: la desocupación se mantiene persistentemente por sobre el 8% (más de 35 meses consecutivos en mediciones previas), pese a crecimientos moderados en empleo.
El alza reciente refleja mayor ingreso de personas al mercado laboral (especialmente mujeres y jóvenes primerizos), pero sin suficiente creación de puestos formales de calidad para absorberlos completamente. El crecimiento económico débil y la desaceleración en empleo asalariado privado formal limitan mejoras sustantivas, proyectando un desafío clave para 2026.
Fuente: INE
