La triste historia de Pedro Sarmiento de Gamboa [Por Vieja Patagonia]
La más notable expedición al Estrecho de Magallanes, luego del descubrimiento de este paso bioceánico, fue la del navegante español Pedro Sarmiento de Gamboa.
Sarmiento de Gamboa hablaba varios idiomas y tenía una gran educación y un amplio nivel intelectual y cultural, con variados conocimientos, sobre todo, en astronomía, náutica, matemáticas y geografía. Reunía todas la condiciones para convertirse en un gran navegante. Y así fue.
Sarmiento de Gamboa salió con dos naves de El Callao (Perú) el 11 de noviembre de 1579, hacia el sur. Navegó por el Estrecho de Magallanes haciendo un detallado reconocimiento y tomando posesión de las bahías y tierra, y estableciendo contacto con los aborígenes (incluso en San Gregorio fue herido levemente).
Al cabo de casi un año, en septiembre de 1880, Sarmiento arriba a España llevando consigo la mejor descripción hasta entonces del Estrecho de Magallanes. Se presentó ante el Rey Felipe II y le dijo que era necesario fortificar el estrecho en ambas costas de la Primera Angostura. Y no sólo eso: también poblarlo. El rey lo nombró capitán general del Estrecho de Magallanes y gobernador de todo lo que él se poblase.
El 25 de septiembre de 1581 Sarmiento salió de Sanlúcar de Barrameda (Sevilla) con 25 naves y la misión de poblar el Estrecho de Magallanes. En total, casi tres mil personas, de ellas, unos trescientos cincuenta como futuros pobladores, cuatrocientos soldados y seiscientos más que se debían quedar en Chile junto con el nuevo gobernador de aquella región.
Tras deserciones, robos de mercaderías y pertrechos, naufragios varios y un sinfín de penurias, dos años y medio más tarde, el 1 de febrero 1584, con sólo cuatro de las 23 naves iniciales, Sarmiento llega a la boca oriental del Estrecho de Magallanes.
Tras llegar a la boca oriental del estrecho, con sólo 529 personas de las 3 mil que habían iniciado el viaje en España, Sarmiento dio inicio a la tarea pobladora.
Fundaciones
Desembarcó en Cabo Vírgenes con 300 personas y el 11 de febrero fundó la primera ciudad: la llamó “Nombre de Jesús”. Luego continuó por tierra hacia el sur junto a 100 soldados (arcabuceros y rodeleros). Paralelamente la nao Santa María navegaba el estrecho hacia Punta Santa Ana con más pobladores.
Tras recorrer 300 km y pasar muchas penurias, el 25 de marzo Sarmiento fundó la segunda ciudad en el estrecho: “Rey Don Felipe”, en las cercanías del actual Fuerte Bulnes.

Estuvo ahí hasta mayo y se embarcó con 30 hombres hacia “Nombre de Jesús”. Pero una furiosa tormenta le impidió fondear y fue arrojado al mar adentro, donde tras 20 días se vio forzado a volver a Brasil, donde llegó con sus hombres en muy malas condiciones.
En Brasil, durante dos años, Sarmiento hizo todo lo posible por ir en auxilio de los 338 pobladores que quedaron en el estrecho. Envió un navío con harina y preparó otro en el que partió de Río de Janeiro, pero una fuerte tormenta lo obligó a retornar. Ninguno de los dos logró su propósito.
Todos estos infortunios obligaron a Sarmiento a retornar a España. En su camino, fue hecho prisioneros por buques ingleses. Una vez liberado, estuvo preso en Francia, hasta que Felipe II pagó 6.000 ducados y cuatro caballos por su libertad. Retornó a España en 1590.
Sobrevivientes
Trascurridos casi tres años de la fundación de la ciudades, el 6 de enero de 1587 el pirata inglés Thomas Cavendish al ingresar al estrecho divisó grandes fogatas provenientes del sector donde Sarmiento había fundado “Nombre de Jesús”. Los ingleses recogieron a uno de los españoles sobrevivientes: Tomé Hernández.
Luego Cavendish navegó hacia a “Rey Don Felipe”. Al ver muchos cadáveres de españoles en el lugar, lo llamó Port Famine o Puerto del Hambre.
Gracias al testimonio de Tomé Hernández se pudo conocer en detalle las desventuras de los pobladores españoles -mujeres y hombres- del Estrecho de Magallanes.
Sarmiento de Gamboa falleció en el 17 de julio de 1592, seguramente pensando en el trágico final de su gente a la cual, pese a sus deseos, no pudo rescatar.

Por Vieja Patagonia
Alejandro Toro S.
Periodista
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