15 días para olvidar, pero lamentablemente ahí están [Por Miguel Sierpe Gallardo]
Las primeras semanas de gestión han sido, probablemente, de las más intensas en la vida política del Presidente de la República. La ciudadanía que lo respaldó notablemente en los últimos comicios, cansada de excusas y explicaciones de gobiernos anteriores, ahora exige respuestas claras sobre el rumbo de la administración encargada de la supuesta “reconstrucción” del país. Los votantes, decepcionados de los gobiernos anteriores, depositaron su confianza en el candidato que prometía reforzar la seguridad, mejorar la economía y la inversión, y avanzar decididamente en la solución de los problemas críticos de salud. Todo ello, acompañado de la promesa de una mejor calidad de vida y la salida del estancamiento económico heredado.
Sin embargo, en dos semanas, esa misma ciudadanía que incluso salió a las calles a celebrar el triunfo de Kast, hoy enfrenta una realidad diferente: un golpe brutal a la economía, evidenciado por el aumento de los combustibles y sus graves consecuencias. Además, el anuncio “oficial” de que el país se encuentra en “quiebra” ha impactado tanto a la población como a la comunidad internacional. Esta noticia, lejos de comunicarse de manera informal, ha sido difundida por el propio gobierno a través de un comunicado oficial, lo que ha provocado que la Contralora General, Dorothy Pérez, exija una aclaración en un plazo de siete días hábiles.
Esta declaración de quiebra representa un golpe letal para la confianza de potenciales inversores y empresarios interesados en el país, lo que significa un daño irreparable a nuestro país.
Es difícil identificar con certeza al responsable administrativo o político de esta situación, pero resulta inédito presenciar la brutalidad y magnitud de este error, en un gobierno entrante. En el pasado, por situaciones mucho menos graves, miembros de gobiernos anteriores desaparecieron del espacio político rápidamente. Frente a este escenario, corregir la situación exige un coraje extraordinario, del que se duda que el presidente disponga. Los intentos de minimizar el daño por parte del Ministro de Hacienda y del ministro del Interior no han logrado revertir la percepción pública. El reconocimiento de errores parece ausente en la actual administración, que busca desviar la atención con otras noticias, mientras los responsables permanecen fuera del foco.
Pese a la gravedad de la situación, existe un leve consuelo: figuras relevantes de la nueva administración han reconocido que los problemas económicos existen y deben corregirse, pero rechazan tajantemente que el país esté en quiebra. Este matiz, aunque insuficiente para calmar el desconcierto general, indica que al menos hay conciencia de la necesidad de rectificar el rumbo de las comunicaciones que hoy mantiene el Gobierno con la ciudadanía. De verdad es mi deseo que el Gobierno se introduzca el orgullo en el bolsillo y rápidamente actúe en consecuencia de modo de morigerar el diálogo arrogante y belicoso. Chile solo puede salir adelante si todos empujamos en una dirección y lo digo convencido de que aquello es lo mejor para el país.
Lamentablemente se puede deducir con mucha facilidad que Magallanes, en especial, va a tener un trato distante y desconsiderado, por lo menos es lo que se observa de las primeras medidas que afectarán especialmente a nuestra región en lo económico y parece ser que es un castigo dado el natalicio del Ex Presidente Boric, pero Magallanes por lejos es la región más castigada por las medidas económicas del Gobierno de Kast y esperemos que los parlamentarios influyentes en el gobierno asuman la defensa de nuestra región.
Por Miguel Sierpe Gallardo, columnista
