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Explicaciones que subestiman a la ciudadanía [Por Miguel Sierpe Gallardo]

En lo personal, considero que muchas de las explicaciones que entregan los actores políticos a la ciudadanía reflejan una profunda falta de respeto hacia los chilenos. Desde sus propios intereses e interpretaciones, intentan justificar decisiones y acontecimientos políticos que afectan directamente a toda la población.

Esta actitud resulta ofensiva por varias razones; primero parten del supuesto que los ciudadanos no son capaces de comprender por sí mismos los hechos políticos que viven a diario además desconocen que hombres y mujeres del país saben identificar qué decisiones los perjudican, cuáles los benefician y cómo esos hechos impactan en su vida cotidiana, siempre estas explicaciones llegan cuando la ciudadanía ya ha observado los hechos y ha sacado sus propias conclusiones. Por eso sostengo que la ciudadanía es mucho más sabia de lo que creen muchos políticos en ejercicio.

Es cierto que los ciudadanos pueden ser engañados durante las campañas presidenciales, y lamentablemente eso ocurre con frecuencia: los políticos anuncian compromisos que luego no cumplen. La realidad actual vuelve a demostrarlo. Quienes apoyaron determinadas posiciones basándose en esas promesas, hace tiempo ya se dieron cuenta, como se dice popularmente; “para dónde va la micro”, y muchos lo reconocen con honestidad. Por eso, las explicaciones posteriores difícilmente logran convencer a la gente de que la realidad es distinta de la que percibe cada día.

Otra muestra de esta falta de consideración hacia la ciudadanía son las puestas en escena que suelen montarse en televisión con motivo de los cambios de gabinete, una práctica que se repite en distintas administraciones. En esas ceremonias, bajo una apariencia de generosidad, se exaltan al máximo las virtudes de quienes dejan sus cargos ministeriales. Se los presenta como funcionarios ejemplares, dotados de grandes capacidades y merecedores del mayor reconocimiento público, frente a ese discurso, la ciudadanía formula una pregunta inevitable: si realmente poseen tantas virtudes, ¿por qué fueron removidos de sus cargos? La respuesta parece evidente: los ciudadanos no se dejan engañar con facilidad. Una muestra de ello es el amplio respaldo que, según se ha señalado, tuvo el reciente cambio de gabinete.

En otro ámbito aprovecharemos como vemos la evolución el “proyecto de reconstrucción nacional”. Como ciudadano de a pie, quisiera expresar con honestidad mi postura: reconozco que el gobierno tiene el derecho legítimo de presentar una iniciativa de estas características. Sin embargo, lo verdaderamente importante es que su resultado final sea provechoso para el país, cuando surgen cuestionamientos de sectores técnicos, de sectores afines o supuestamente de la misma coalición de gobierno, además de la oposición, la sabiduría recomienda consensuar de modo tal que una decisión de esta magnitud tenga un impacto adecuado, por ello debe surgir de una discusión amplia y participativa en el Parlamento y contar con un respaldo contundente.

Aprobarla por uno o dos votos circunstanciales no le entrega la credibilidad que el país necesita, especialmente en el ámbito internacional, porque dejaría al proyecto sin una base sólida, consistente y confiable en el tiempo.

Por Miguel Sierpe Gallardo, columnista.