Chile por Chile o seguir aislados… [Por Mauricio Vidal Guerra]
Magallanes vive históricamente en complejas condiciones de conectividad por una omisión estructural que se arrastra hace décadas y que nadie quiere enfrentar con decisión. Y no nos referimos a parches, de anuncios rimbombantes o de licitaciones pequeñas que duran lo que dura un titular. Hablamos de una visión de región. De una idea simple y poderosa: Chile por Chile.
Hoy Magallanes depende casi exclusivamente del avión para conectarse con el resto del territorio nacional. Un avión caro, muchas veces inalcanzable, dominado en la práctica por un cuasi monopolio donde los precios suben sin pudor y donde el magallánico paga el costo de vivir en una región extrema. No es libertad de mercado cuando no hay alternativas reales. Es dependencia. Y la dependencia, en zonas estratégicas como esta, es una forma moderna de abandono.
Mientras tanto, el discurso político se llena la boca hablando de descentralización, soberanía y desarrollo austral. Incluso haciendo acusaciones infantiles y poco serias, sin poner énfasis en lo que realmente importa y se necesita.
Y en la práctica seguimos sin una ruta Chile por Chile, seguimos sin un desarrollo portuario serio, seguimos sin una estrategia logística que permita mover personas, carga, alimentos y combustibles sin pasar por el filtro del avión y sus tarifas impuestas. Eso no es desarrollo. Es precariedad maquillada.
Chile por Chile no es un eslogan patriotero. Es una obligación estratégica. Significa poder conectar Magallanes con el resto del país por tierra y por mar, de manera regular, eficiente y subsidiada como corresponde a una política de Estado. Significa invertir de verdad en puertos, en infraestructura naval, en logística moderna. Significa pensar Magallanes no para la próxima elección, sino para los próximos 20 o 30 años.
Y aquí viene la pregunta incómoda: ¿dónde están nuestros parlamentarios? ¿En qué están cuando discuten semanas enteras sobre minucias, peleas chicas, agendas personales o batallas ideológicas que poco y nada le cambian la vida a la gente? Magallanes no necesita más discursos. Necesita decisiones grandes. Valientes. Estratégicas.
No se puede hablar de poblamiento austral, de desarrollo productivo, de turismo, de hidrógeno verde o de soberanía en el extremo sur, si no somos capaces de garantizar algo tan básico como llegar y salir de nuestra propia región sin hipotecar el sueldo. Eso es lo mínimo. Eso es dignidad territorial.
Chile por Chile debería unir a todos: Desde las acabadas derechas e izquierdas, desde el oficialismo y la oposición, hasta a quienes no les interesa la política en lo más mínimo. Porque no es una bandera política, es una necesidad vital. O proyectamos hoy una Región de Magallanes conectada, integrada y soberana, o seguimos condenando a sus habitantes a vivir aislados, con un carísimo costo de la vida y olvidados.
Lo cierto, es que ya no caben excusas. Hay que dejar de preocuparse de pequeñeces, de tratar de cancelar a quienes pueden pensar distinto, o de atacar de forma artera. O se piensa en grande, o se sigue administrando el aislamiento. Y la historia, como siempre, pasará la cuenta.
Por Mauricio Vidal Guerra, periodista, director ZonaZero.cl
