Hacia dónde va se va el salmón magallánico y cuáles serán los factores para elevar su demanda
La salmonicultura en Chile sigue siendo uno de los pilares del comercio exterior del país, con Magallanes como una de las regiones clave en la producción junto a Los Lagos y Aysén. A pesar de desafíos en algunos mercados, el salmón chileno continúa posicionándose en las mesas de consumidores de todo el mundo.
Según informes del sector exportador Estados Unidos es el principal comprador del salmón producido en Chile, representando aproximadamente 40% del total de las exportaciones por valor, con alrededor de 2.4 mil millones de dólares en ventas. Japón ocupa el segundo lugar, con cerca de 17% del valor de las exportaciones, y Brasil se mantiene como otro mercado importante, con alrededor del 13% de las ventas internacionales.
Estos tres países juntos concentran gran parte del salmón exportado, lo que demuestra que las Américas y Asia siguen siendo destinos muy relevantes.
Otros destinos, aunque de menor participación relativa, han mostrado dinamismo:
•Rusia aumentó sustancialmente sus compras en 2025, destacándose entre los mercados con mayor crecimiento porcentual.
•China sigue siendo un mercado interesante, aunque con altibajos en valor debido a cambios en precios y formatos preferidos por los compradores.
Adicionalmente, mercados emergentes como México, Tailandia o Emiratos Árabes Unidos han mostrado aumentos en volumen de compras y son considerados oportunidades estratégicas para el futuro.
Proyecciones de crecimiento para 2026
Aunque los datos oficiales específicos de exportaciones del año 2026 aún no están cerrados, las tendencias actuales y estimaciones del sector apuntan a un crecimiento general de las exportaciones
El mercado global del salmón chileno se espera que continúe expandiéndose en valor y volumen, apoyado por una creciente demanda internacional por productos de alta calidad.
Un reporte de tendencias de mercado proyectaba que el mercado global del salmón relacionado con productos y exportaciones podría duplicarse hacia 2033, lo que sugiere que los envíos chilenos también se mantendrán en una senda de crecimiento a mediano plazo.
Cabe señalar, que Chile representa junto con Noruega, una parte dominante de la producción mundial de salmón cultivado. En 2025, ambos países concentraron cerca del 77% de la producción global.
Este liderazgo pone a productores y autoridades frente al desafío de mantener y ampliar el acceso a mercados, mejorar la sostenibilidad de la producción y adaptarse a las demandas de consumidores más exigentes, lo que puede abrir nuevas oportunidades comerciales en 2026 y más allá.
Factores que influirán en la demanda del salmón en 2026
El salmón es un producto de consumo medio–alto, por lo que su demanda está muy ligada a la situación económica de los mercados de destino.
En el caso de Estados Unidos, si la inflación se mantiene controlada y el consumo sigue firme, la demanda de salmón chileno debiera mantenerse o crecer, especialmente en formatos listos para consumo.
Por su parte, Japón es un mercado más estable, con crecimientos moderados, pero muy exigente en calidad. Y por el lado de Brasil, su demanda es más sensible a crisis económicas y al tipo de cambio, pero sigue siendo un mercado clave por volumen.
Asimismo, se debe tener presente que una desaceleración global podría frenar el crecimiento, pero el salmón sigue siendo percibido como un alimento saludable y eso amortigua las caídas.
También influirán claramente los precios internacionales y costos de producción. Si los costos suben demasiado, el precio final aumenta y algunos mercados reducen consumo o migran a proteínas más baratas. En todo caso, Magallanes tiene una ventaja relativa, ya que tiene menor presión sanitaria que otras regiones, y un mejor desempeño productivo en ciertos ciclos que puede ayudar a mantener competitividad en 2026.
Al mismo tiempo, hay que considerar logística y conectividad, ya que la demanda no depende solo del consumidor, sino de qué tan bien llega el producto. Y en estos puntos se tienen que considerar los costos de flete marítimo y aéreo, la disponibilidad de rutas desde Punta Arenas, y la infraestructura portuaria y de frío. Es decir, si la logística sigue siendo cara o poco frecuente, puede afectar la competitividad del salmón magallánico frente a otros orígenes.
Este punto es clave para 2026 y sigue siendo una debilidad estructural de la región.
Por último, es propicio señalar que la demanda de salmón en 2026 dependerá de una combinación de factores como la economía global, los precios y costos, la logística regional, la regulación y certeza jurídica, la imagen ambiental, y la competencia internacional
Para Magallanes, el desafío no es solo vender más, sino vender mejor, aprovechando su condición territorial como un activo estratégico y no solo como zona productiva.
Redacción ZonaZero.cl
