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Explosión en Posesión: ENAP pierde más de 180 millones de pesos diarios por no poder procesar el gas

A casi un mes del incendio, la estatal continúa operando en modo de contingencia, con pérdidas millonarias y un complejo reordenamiento del sistema energético regional.

El incendio que afectó a la Planta Posesión de ENAP sigue teniendo consecuencias económicas y operativas de alto impacto. La emergencia obligó a la empresa estatal a suspender temporalmente el procesamiento de gas, imposibilitando la producción normal de subproductos líquidos asociados, particularmente LPG y condensados, conocidos en la industria como raw product.

Según antecedentes técnicos, la paralización del proceso impide la producción de aproximadamente 1.000 metros cúbicos diarios de producto líquido, volumen que en condiciones normales es separado y valorizado comercialmente tras el procesamiento del gas natural.

Pérdidas diarias millonarias

De acuerdo con una estimación referencial basada en precios internacionales de mercado, utilizando referencias como Mont Belvieu para propano y butano, y precios de nafta para la fracción C5+, la interrupción del procesamiento implica una pérdida de ingresos brutos del orden de 213 mil dólares diarios.

Llevado a moneda nacional, esto equivale a cerca de 183 millones de pesos chilenos por día, considerando el tipo de cambio observado. En términos simples, cada jornada sin procesamiento representa una pérdida millonaria para ENAP, que se acumula mientras la planta no pueda retomar sus operaciones normales. Hasta el momento, las pérdidas ascienden aproximadamente a más de 7.500.000 millones de pesos, y se seguirá sumando a esa cifra poco más de 180 millones diarios.

Desde la propia industria se aclara que estos números corresponden a una valorización teórica de mercado, y no incluye ajustes de netback, como costos de logística, transporte, tratamiento, contratos comerciales u otros descuentos habituales en la cadena de valor. Aun así, el monto permite dimensionar el orden de magnitud del impacto económico que enfrenta la estatal.

Gas rico, pero sin procesar

En la actualidad, ENAP ha debido reordenar completamente su operación, optando por la distribución de gas rico —es decir, gas natural con mayor contenido de componentes pesados— sin poder procesarlo, debido a la destrucción de instalaciones clave tras la explosión.

Este esquema de contingencia ha permitido mantener el suministro domiciliario y evitar una crisis energética mayor en Magallanes, pero tiene un costo elevado: el gas se entrega sin capturar el valor agregado de los líquidos, que normalmente representan una parte relevante del negocio.

En otras palabras, el gas fluye, pero el negocio no se completa.

Reacondicionamiento en curso y múltiples interrogantes

Paralelamente, ENAP se encuentra en un proceso de reacondicionamiento y reordenamiento operativo de la planta, evaluando daños, rediseñando flujos y definiendo los pasos necesarios para recuperar la capacidad de procesamiento. Sin embargo, hasta ahora no se han transparentado públicamente plazos claros, ni el costo total de las reparaciones, ni cuánto tiempo más se mantendrá esta situación de pérdidas diarias.

Tampoco se ha informado con detalle si existen seguros comprometidos, qué tipo de coberturas podrían activarse, ni cómo se compensará el impacto financiero mientras dure la contingencia.

Una emergencia que sigue abierta

Lo ocurrido en Posesión ya no es solo un incidente industrial: es un problema económico estructural, con efectos diarios medibles, que tensiona a la principal empresa energética del Estado y deja abiertas preguntas sobre gestión de riesgos, mantención de infraestructura crítica y planificación de contingencias en una región altamente dependiente del gas.

Mientras no se restablezca el procesamiento, las pérdidas seguirán acumulándose día a día, y Magallanes continuará operando con un sistema energético en estado de excepción

Redacción ZonaZero.cl