Dirigente histórico de los Asistentes de la educación demanda al SLEP por $100 millones
Un escenario complejo, marcado por divisiones internas y decisiones individuales, es el que atraviesa hoy uno de los rostros más conocidos del mundo gremial de los asistentes de la educación en Magallanes.
Se trata de Pedro Pablo Ramos, dirigente con más de dos décadas de recorrido en dicho ámbito, quien en las últimas semanas ingresó una demanda en contra del Servicio Local de Educación Pública (SLEP) de Magallanes, reclamando una indemnización que asciende a los $100 millones por concepto de daño moral, además del cobro de prestaciones laborales.
Según consta en la causa RIT T-40-2026 del Juzgado de Letras del Trabajo de Punta Arenas, la acción judicial corresponde a una denuncia por vulneración de derechos fundamentales durante la relación laboral, apuntando directamente al SLEP . En el libelo, Ramos acusa afectaciones a garantías constitucionales como la no discriminación y la integridad psíquica, además de incumplimientos en el pago de remuneraciones, específicamente en el reconocimiento de los denominados “bienios”.
Pero más allá del contenido jurídico de la demanda, el contexto en que esta se produce abre interrogantes dentro del propio mundo de los asistentes de la educación.
Una acción individual en medio de fracturas gremiales
La decisión de Ramos no se da en un escenario de cohesión sindical. Por el contrario, ocurre en medio de un evidente quiebre con parte importante de sus pares, en un periodo marcado por cambios estructurales en la organización de los trabajadores tras la modificación del marco legal, que impulsó la transición desde sindicatos a asociaciones gremiales.
Hoy, el conocido dirigente se encuentra sin una directiva plenamente constituida en el gremio número uno, mientras que la otra organización paralela (el denominado “número dos”) sí opera con normalidad y representación vigente.
Este debilitamiento de su base de apoyo quedó en evidencia en una de las últimas asambleas de asistentes de la educación, donde se registraron tensos intercambios y diferencias que terminaron abruptamente, con Ramos retirándose del encuentro en medio de un ambiente enrarecido.
Es en ese contexto donde surge la demanda. Y no como una acción colectiva, ni en representación de los trabajadores, sino como una iniciativa estrictamente personal.
Del liderazgo colectivo a la vía individual
El giro no es menor. Durante años, Ramos construyó su figura precisamente en la defensa colectiva de los derechos laborales de los asistentes de la educación, incluyendo gestiones por mejoras salariales y negociaciones con autoridades.
De hecho, en la propia demanda se menciona su rol como dirigente sindical y su participación en procesos anteriores de regularización de pagos . Sin embargo, esta vez opta por una vía distinta y que se direcciona en litigar a título individual.
Una decisión que, para algunos dentro del sector, tensiona el sentido mismo de la representación gremial.
Más presión para un SLEP cuestionado
El conflicto también vuelve a poner presión sobre el SLEP de Magallanes, que suma una nueva controversia judicial en un periodo ya marcado por cuestionamientos administrativos y laborales.
En la demanda, Ramos sostiene que desde su traspaso al sistema de educación pública en 2024 no se han regularizado adecuadamente sus condiciones salariales, lo que según plantea afecta incluso el cálculo de su eventual retiro voluntario .
Además, acusa falta de respuesta a requerimientos formales durante años, lo que habría derivado en un deterioro de su salud emocional.
El tribunal ya dio curso a la acción y fijó audiencia preparatoria para el próximo 27 de abril, instancia clave para definir el curso del litigio.
Más allá del resultado judicial, el caso deja al descubierto una tensión más profunda y que tiene relación con la fragilidad del tejido gremial en el nuevo escenario de la educación pública.
La figura de un dirigente que opta por una demanda individual millonaria contra el propio sistema que administra a sus representados no solo genera ruido político y laboral, sino que también instala dudas sobre el estado actual de la organización de los asistentes de la educación en la región.
Y, de paso, vuelve a golpear la ya deteriorada imagen del SLEP en Magallanes.
Redacción ZonaZero.cl
