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Angine de Poitrine – Vol. II: El groove cerebral del math rock

Publicado en abril de 2026, Vol. II confirma a Angine de Poitrine (Angina de Pecho) como una de las propuestas más singulares de la escena canadiense. Con seis piezas instrumentales que oscilan entre el rock progresivo y el math rock, el disco logra lo que parecía improbable: convertir un género cerebral y técnico en una experiencia física, bailable y magnética.  

Angine de Poitrine no solo apuesta por la singularidad sonora, sino también por una estética visual que refuerza su carácter excéntrico. Sus presentaciones en vivo se convierten en experiencias inmersivas gracias a los trajes cubiertos de lunares en blanco y negro, los enormes tocados geométricos y la escenografía que juega con la simetría y el contraste. Esta estética, que oscila entre lo surreal y lo performático, convierte a los músicos en figuras anónimas, más cercanas a personajes de un ritual futurista que a intérpretes convencionales. El resultado es un espectáculo donde la música y la imagen se funden, subrayando la idea de que el math rock puede ser tanto cerebral como visceral, tanto cálculo como carnaval.  

Volviendo al álbum, este abre con Fabienk, un tema de más de seis minutos que establece el tono: guitarras angulares, ritmos quebrados y un bajo que, lejos de ser mero soporte, se convierte en motor de groove. La precisión matemática se combina con una energía casi festiva, invitando al oyente a moverse más que a analizar.  

En Mata Zyklek y Sarniezz, la banda despliega su capacidad para construir paisajes sonoros que alternan tensión y liberación. Los compases irregulares no buscan desconcertar, sino generar un pulso hipnótico que atrapa. Utzp y Yor Zarad refuerzan esa idea: estructuras complejas que, sin embargo, desembocan en momentos de pura catarsis rítmica. El cierre con Angor resume la propuesta: un viaje instrumental que se siente tanto en la mente como en el cuerpo.  

La crítica internacional ha destacado este logro. Pitchfork subrayó que el grupo consiguió “darle groove a un estilo considerado poco sexy”, transformando el math rock en algo irresistible. Esa valoración refleja el núcleo del disco: un equilibrio entre virtuosismo técnico y accesibilidad emocional.  

Vol. II no es solo un ejercicio de destreza instrumental, sino una declaración de intenciones: demostrar que la música progresiva puede ser visceral, que la matemática puede bailar y que el rock experimental aún tiene la capacidad de sorprender. Angine de Poitrine entrega un álbum que, desde Canadá, se proyecta hacia un público global dispuesto a dejarse arrastrar por la lógica del ritmo y por la extravagancia de su puesta en escena. 

Por Giorgio Obilinovic Martinic