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El luto ricotero a través de la pluma y el micrófono (Por Salvador Miranda)

Teníamos todo planeado con unos amigos para viajar a Comodoro Rivadavia a ver a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. No se dio; por esas cosas del destino nos terminamos quedando.

Pero lejos de amargarme, decidí canalizarlo por otro lado: el viernes le dediqué una columna al Indio y el sábado armé un especial de radio en su honor.

Fue una verdadera locura, nos escuchó un montón de gente. Los oyentes no paraban de mandar mensajes contando sus propias anécdotas, recordaron cómo la música de Los Redondos les cruzó la vida para siempre y también me comentaron muchísimo la nota que escribí.

También me reuní con mis amigos para ver el recital de Los Fundamentalistas desde Comodoro; la emoción me invadía, nos invadía, fue una verdadera misa de rock ricotero.

Fueron días raros, de esos que te mezclan la pena con la alegría en el pecho. Pero anoche, al fin, caí en la cuenta: gracias a la pluma y al micrófono, pude rendirle el homenaje que se merecía.

Esta despedida fue totalmente coherente con su andar.

La suya, en un polideportivo, abierto al público y donde no pudiera actuar la policía de CABA, con su resquemor histórico desde la época de los Redondos. Además, que le hayan negado el Congreso y la Casa Rosada, solo lo honra.