Obras justas en el tiempo preciso: El desafío logístico del H2V que se está gestando en Magallanes
Magallanes enfrenta una carrera contra reloj para habilitar la infraestructura clave del hidrógeno verde. La estrategia apuesta por intervenciones puntuales y coordinación total entre Estado y empresas para llegar a tiempo sin gastar de más.
El desarrollo del hidrógeno verde (H2V) está enfrentando un desafío clave: Cómo habilitar la infraestructura necesaria sin caer en la tentación de construir “todo y de inmediato”, además de poder contar con dichos recursos que tendrían un altísimo costo. El consenso actual es que el éxito temprano no depende de grandes obras masivas, sino de aprovechar mejor lo que ya está, hacer ajustes puntuales y coordinar muy bien los tiempos entre el Estado y las empresas.
En el caso de la infraestructura habilitante, ya no se trata solo de más obras públicas, sino de infraestructura compartida y adaptada a las verdaderas necesidades logísticas de la industria. Un trabajo técnico reciente permitió priorizar lo urgente, definir estándares (como radios de giro, anchos útiles, zonas de espera y refuerzo de puentes para cargas sobredimensionadas) y vincular todo a instrumentos estatales que reparten el riesgo con el sector privado.
Pero el factor “tiempo” es fundamental, ya que no todos los proyectos avanzan al mismo ritmo. Lo que importa es el calendario de quienes progresan más rápido en su evaluación ambiental, porque ellos abrirán la ventana de construcción temprana. Los planificadores deben coordinar constantemente con las empresas para decidir qué obras ajustar, dónde y cuándo.
Y lo que se está analizando primero son las estructuras portuarias, para luego comenzar a definir la funcionalidad de las rutas. La urgencia actual está en contar con frentes portuarios que puedan recibir equipos y estructuras sobredimensionadas, y conectarlos a las obras mediante rutas aptas. No se trata de construir por construir, sino de operar con lo que ya hay y adecuar lo crítico justo a tiempo para las primeras instalaciones.
El Pacto de Magallanes
El Pacto de Magallanes reúne al Gobierno Regional, ministerios, Corfo y el gremio del H2V, y pretende promover la co-ejecución y el cofinanciamiento de infraestructura, partiendo con estudios tempranos que ahorran tiempo. El PEDZE dirige recursos a rutas estratégicas como la Ruta 9 Norte y ejes internacionales, mientras que la prioridad portuaria dependerá de su capacidad para absorber la primera oleada logística. Según qué puerto esté listo antes (Mardones, Laredo o Ex Mina Invierno), cambiarán las prioridades viales.
Pero hay que tener realismo en la construcción. Porque La idea de construir grandes dobles vías ya ha quedado atrás. Hoy el enfoque es más quirúrgico: Ensanches puntuales, radios de giro, zonas de espera y refuerzos selectivos. La clave estará en las evaluaciones que definan secuencias y costos realistas.
¿Qué está faltando?
• Coordinación fina entre Gobierno Regional, MOP, ministerios y empresas con cronogramas unificados.
• Prioridad portuaria según estado real de preparación.
• Carpetas técnicas por corredor para respaldar decisiones.
• Tablero de control con avances y cuellos de botella revisados mensualmente.
• Compromiso privado en cofinanciar estudios y obras que faciliten sus propias operaciones.
Así las cosas, la infraestructura habilitante del H2V en Magallanes no es una carrera por construir más, sino por construir mejor y a tiempo. Con puertos listos, rutas funcionales y una coordinación estrecha, la región puede alcanzar sus primeras metas sin gastar de más ni perder competitividad.
