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UMAG al límite: la rectoría de José Maripani, entre las más cuestionadas de los últimos años

La Universidad de Magallanes atraviesa una de las crisis institucionales más profundas de su historia reciente y, para amplios sectores de su comunidad, el escenario actual es el reflejo de una rectoría que terminó por agotarse. En medio de la toma estudiantil, del quiebre de confianzas con funcionarios y académicos, y de un conflicto que escala sin señales claras de conducción, la gestión de José Maripani comienza a ser descrita internamente como una de las más deficientes de los últimos años.

Las críticas no se limitan a la coyuntura. Desde las asociaciones gremiales —funcionarios, académicos y técnicos— el diagnóstico es duro: una rectoría marcada por la mala comunicación, la ausencia de autocrítica y un liderazgo que, lejos de cohesionar, ha terminado por dividir a la comunidad universitaria. La declaración conjunta de AFUM, ARAUMAG y APROTEC dejó en evidencia un malestar transversal que ya no distingue estamentos.

Uno de los reproches más reiterados apunta al estilo personal del rector. Trabajadores y académicos coinciden en señalar una conducción cerrada, con escasos espacios de diálogo efectivo y con decisiones comunicadas de manera tardía o unilateral. La respuesta ante la movilización estudiantil —incluido el anuncio de acciones judiciales— fue interpretada como una señal de confrontación más que de búsqueda de soluciones, profundizando el conflicto en lugar de encauzarlo.

A ello se suma la percepción de que el rector ha optado sistemáticamente por no asumir responsabilidades propias. La falta de autocrítica frente a errores de gestión, fallas de protocolos y deterioro de la convivencia interna ha sido una constante subrayada por los gremios.

El malestar también se concentra en el entorno más cercano al rector. Funcionarios y académicos han manifestado reiteradamente su desconfianza hacia algunas personas que hoy ocupan espacios relevantes de influencia en la universidad, a quienes responsabilizan de decisiones erráticas y de una desconexión con la realidad cotidiana de la institución.

En ese contexto, no ha pasado inadvertida la presencia de figuras con cercanía al poder político regional, como el caso de la hermana del gobernador Jorge Flies, Anggie Flies, vínculo que es observado con incomodidad por parte de trabajadores, quienes cuestionan la mezcla entre conducción universitaria y redes políticas externas. Para muchos, estas relaciones refuerzan la idea de una rectoría más preocupada de equilibrios de poder que de reconstruir confianzas internas.

Un desgaste que parece terminal

A juicio de amplios sectores de la comunidad universitaria, la UMAG estaría viviendo los últimos capítulos de la rectoría de José Maripani. La exigencia gremial de que ponga su cargo a disposición y convoque a elecciones anticipadas no surge solo por la toma estudiantil, sino por un desgaste acumulado que hoy aparece como irreversible.

El clima interno es de escepticismo respecto del futuro inmediato de la universidad bajo la actual conducción. Mensajes erráticos, advertencias poco claras y una narrativa centrada en la confrontación han generado preocupación por el rumbo de la institución pública más importante de la región. Para muchos, la sensación es que el rector ya no logra ofrecer certezas ni un horizonte compartido.

Mientras la crisis se profundiza y la gobernabilidad universitaria sigue en entredicho, crece la convicción de que la UMAG necesita un cambio de liderazgo capaz de reconocer errores, recomponer relaciones y devolver estabilidad a una comunidad que hoy se siente fracturada. En ese escenario, la rectoría de José Maripani comienza a ser recordada —aún en desarrollo— como una de las más controvertidas y divisivas de los últimos años en la historia de la Universidad de Magallanes.

Redacción ZonaZero.cl