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Flies entrega apoyo explícito a la salmonicultura y proyecta crecimiento de la industria en Magallanes

Puerto Natales amaneció con algo distinto en el aire. En el Hotel The Singular Patagonia, con un cielo patagónico característico y una leve brisa de testigo, se reunieron empresarios, autoridades, científicos y representantes de comunidades para hablar de algo que, cada vez más, define el futuro de esta región: El salmón.

El II AquaForum Patagonia 2026 no fue una conferencia más. Fue el encuentro donde Magallanes se miró al espejo y vio lo que muchos en la industria global ya saben, pero que aquí se dijo con todas sus letras: Esta región es el mejor lugar del mundo para producir salmón.

Y así fue como el gobernador regional Jorge Flies tomó la palabra en la inauguración y no anduvo con rodeos. Incluso planteó de que “el salmón se está moviendo, y se está moviendo hacia el sur…”. Y colocó sobre la mesa un concepto que va agrandándose cada vez más, eso de que se puede hacer en esta parte del mundo un producto de excelencia y de mejor calidad de lo que se hace en otros lugares.

Durante su intervención, Flies proyectó a Magallanes como el gran destino de la salmonicultura mundial. No como una aspiración, sino como una realidad que ya está ocurriendo y que el Estado tiene el deber de acompañar. Habló de desarrollo, pero también de responsabilidad. De crecimiento, pero también de comunidades. De industria, pero también de medioambiente. Su mensaje fue el de un gobernador que finalmente comprendió que Magallanes puede ser grande en el salmón, siempre que esa grandeza se construya con seriedad, con normativas respetadas y con el entorno protegido. No hay contradicción entre producir bien y producir limpio, pareció decir. Y al mismo tiempo, mostró su disponibilidad para comenzar a facilitar el progreso del sector desde ya.

También estuvo presente el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, quien también fue claro en apuntar que el Gobierno de José Antonio Kast tiene muchas fichas puestas en la reactivación económica del país, basados en el sector salmonicultor, y en cómo rápidamente habilitar escenarios para que eso suceda prontamente.


Odebret y los números que lo dicen todo
Si Flies puso la visión, Carlos Odebret, presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, puso la evidencia. Y la evidencia es contundente.


Magallanes tiene la mortalidad más baja del mundo en producción de salmón. Apenas un 5,9% por ciclo cerrado. Noruega llega al 14,2%. Canadá al 15%. Escocia al 17,7%. En uso de antibióticos, la diferencia es aún más elocuente, ya que mientras Magallanes utiliza 3,64 gramos por tonelada, Canadá usa 221,9. Y 47 de los 50 centros operativos de la región cuentan con la certificación ASC, el estándar internacional más exigente del sector acuícola.

Como si eso fuera poco, el Monterey Bay Aquarium (referente mundial en sostenibilidad marina) clasifica al salmón de Magallanes como “Buena Alternativa”, con clasificación amarilla. El resto de Chile sigue en rojo.

Odebret lo resumió con precisión: El salmón no está llegando a Magallanes por casualidad. Está llegando porque aquí las condiciones naturales, la temperatura del agua, las corrientes, las profundidades y el rigor con que opera la industria local hacen de esta región un lugar único en el planeta.

El problema: Todo aprobado, nada habilitado
Pero la jornada no fue solo de celebración. Odebret también encendió una alerta que la sala escuchó en silencio. Magallanes no está creciendo todo lo que podría, no porque le falte capacidad, sino porque le faltan habilitaciones.

Hay 22 solicitudes de concesión de engorda con resolución ambiental ya aprobada (que representan 144.000 toneladas y cerca de 100 millones de dólares en inversión) completamente paralizadas. Catorce de ellas, bloqueadas por el ECMPO Kawésqar Última Esperanza. Diez más, por el plan de manejo pendiente de la Reserva Nacional Kawésqar. A eso se suman una piscicultura RAS y una planta de subproductos, con inversiones que superan los 60 millones de dólares adicionales, también detenidas.

Y mientras tanto, plantas como Dumestre, Nova Austral y Torres del Paine operan hoy a una fracción de su capacidad real.
El mensaje fue directo, y es que el problema no es la industria, el problema es que el Estado no ha sido capaz de honrar sus propias aprobaciones.

Una hoja de ruta con urgencia
La jornada también sirvió para trazar el camino. En el corto plazo, la industria propone tres palancas concretas. Primero, ajustes cartográficos y microrelocalizaciones para corregir deslindes que impiden operar centros ya autorizados. Segundo, un aumento de biomasa por centro donde las condiciones lo permiten. Y tercero, mayor eficiencia productiva con la infraestructura existente. Todo ello, se insistió, con un resultado que es mejor ambientalmente, no peor, al ordenar la operación y aprovechar mejores corrientes y profundidades.

En el mediano plazo, la hoja de ruta apunta a gobernanza. Investigación para determinar las mejores zonas de producción, un nuevo modelo de concesiones, desarrollo de proveedores locales, información abierta sobre el estado sanitario y ambiental, y un plan de economía circular para la región.

Entre conversatorios, presentaciones técnicas y la firma de un acuerdo de colaboración entre asociaciones de proveedores de Natales y Aysén, el AquaForum 2026 fue mucho más que una conferencia sectorial. Fue una declaración de intenciones colectiva.

La industria, las autoridades y las comunidades de Magallanes parecen haber llegado a un punto de entendimiento. El salmón puede ser el gran motor de desarrollo de esta región, siempre que ese motor funcione con responsabilidad, transparencia y respeto por el entorno que lo hace posible.

En definitiva, Magallanes podría terminar convirtiéndose en la capital del salmón… Pero habrá que ver ahora si el Estado podrá estar a la altura.

Mauricio Vidal Guerra, periodista, director ZonaZero.cl