La Tierra al límite: un estudio advierte sobre la capacidad planetaria y el rol de la acuicultura como solución sostenible
El reciente artículo “Global human population has surpassed Earth’s sustainable carrying capacity”, publicado en marzo de 2026 en Environmental Research Letters por Corey J.A. Bradshaw y colaboradores (Flinders University, Universidad de Australia Occidental, Stanford, entre otras), analiza el concepto ecológico de capacidad de carga humana y deja conclusiones preocupantes.
Mediante modelos logísticos de crecimiento poblacional, los autores demuestran que la humanidad superó hace décadas el límite sostenible del planeta.
El estudio identifica dos fases históricas: una de “facilitación” (impulsada por combustibles fósiles, tecnología y expansión agrícola), que permitió el crecimiento explosivo, y una actual de “negativa” o sobrecarga, donde los impactos ambientales ya superan la regeneración natural. Según sus cálculos, la capacidad de carga sostenible —con estándares de vida confortables y seguros económicamente— se sitúa en torno a 2.500 millones de personas, muy por debajo de los actuales 8.300 millones.
El modelo predice un pico poblacional entre 11.700 y 12.400 millones hacia finales de la década de 2060 o 2070 si no cambian las tendencias.
Los autores correlacionan esta fase negativa con el aumento de la anomalía térmica global, la huella ecológica y las emisiones totales, explicando que el tamaño de la población influye más que el consumo per cápita.
En el reporte concluyen que la Tierra ya no puede sostener ni la población actual ni la futura sin una transformación radical en el uso de tierra, agua, energía, biodiversidad y recursos. Sin cambios socioculturales profundos, se intensificarán los desafíos ambientales y sociales.
Cómo la acuicultura y la salmonicultura en sistemas cerrados pueden ayudar
Frente a estos límites, la acuicultura —y especialmente la salmonicultura en sistemas cerrados— emerge como una herramienta clave para generar abundante alimento de alta calidad proteica sin sobreexplotar los océanos.
La acuicultura ya aporta más del 50 % del pescado destinado al consumo humano a nivel global y sigue creciendo de forma sostenible, según el informe The State of World Fisheries and Aquaculture 2024 de la FAO.
La acuicultura se presenta como una oportunidad para “sembrar” el mar en lugar de explotarlo.
En regiones como el Mediterráneo y el Mar Negro, la acuicultura marina y salobre representa ya más del 45 % de la producción acuática total (940.000 toneladas en 2023), mientras la presión pesquera se ha reducido a la mitad en una década, permitiendo la recuperación de stocks silvestres.
La salmonicultura en sistemas cerrados, como los RAS (Recirculating Aquaculture Systems o sistemas de recirculación en tierra), produce salmón —una proteína de alto valor nutricional rica en omega-3— en instalaciones controladas que reutilizan hasta el 99 % del agua.
Chile es el segundo productor mundial de salmón, con alrededor del 30% de la producción global, solo detrás de Noruega. En 2025, la cosecha de salmónidos creció un 14% respecto al año anterior, superando el millón de toneladas.
Las exportaciones de salmón y trucha alcanzaron US$ 6.549 millones en 2025, un aumento del 3% frente a 2024. Representan el 6% de las exportaciones totales de Chile y el 15% de las no mineras, consolidándose como el segundo producto más exportado del país después del cobre. Los principales mercados son Estados Unidos (40%), Japón y Brasil.
La industria genera alrededor de 70.000 empleos directos e indirectos, principalmente en las regiones del sur, impulsando el desarrollo económico local con proteína de alta calidad y proyección internacional.
