Presentación del libro “El horror enmascarado” en la Biblioteca Pública de Natales
El lunes 6 de abril de 2026, el periodista natalino Rodrigo Cid Santos presentó su primer libro de investigación, “El horror enmascarado“, en la Biblioteca Pública Ricardo Krüger de Puerto Natales.
La actividad, de entrada liberada y programada para las 18:30 horas, convocó a una sala completamente llena de vecinos, lectores e interesados en la memoria histórica chilena. Al término del evento, se agotaron todos los ejemplares disponibles en el lugar.
Publicado por Editorial Planeta, el libro reconstruye la doble vida de los agentes de la DINA durante la dictadura militar.
A partir de documentos inéditos, expedientes judiciales, sentencias y testimonios de víctimas, familiares, jueces y victimarios, Cid Santos revela cómo estos funcionarios mantenían una apariencia de normalidad familiar y social mientras participaban en secuestros, torturas, desapariciones y asesinatos.

La obra aborda casos emblemáticos, como los ocurridos en Villa Grimaldi, y conexiones con la Operación Cóndor. Incluye voces inéditas, entre ellas una entrevista al hijo de Manuel Contreras, conocido como “Mamito”.
Durante la presentación, los asistentes intercambiaron opiniones sobre los hechos históricos narrados en este profundo trabajo investigativo. El autor enfatizó la necesidad de desmenuzar el perfil de quienes sostuvieron el aparato represivo: “Para entender las razones detrás de la tragedia ocurrida en Chile y evitar que estos hechos se repitan, se debe desmenuzar el perfil de quienes sostuvieron el aparato del poder sembrando el terror en la población”.
Cid Santos, licenciado en Comunicación Social por la Universidad Austral de Chile y magíster en Dirección Estratégica de Comunicaciones por la Universidad Adolfo Ibáñez, ha centrado su carrera en tribunales, derechos humanos y justicia transicional. Actualmente subgerente de Regiones de TVN, recibió el Premio Periodismo, Memoria y Derechos Humanos.
En sus declaraciones, señaló que “Chile aún no ha cerrado del todo su relación con el pasado reciente” y que la persistencia de la controversia evidencia que “la memoria continúa en disputa” y la impunidad sigue siendo “una deuda pendiente de la democracia”. El libro busca contribuir a un debate informado sobre derechos humanos y la construcción de un relato común.
“El horror enmascarado´ surge a fines del año 2024, yo estaba leyendo un libro que escribieron las hermanas Pratts, Angélica, Sofía y Cecilia donde cuentan su búsqueda de 50 años por verdad justicia y reparación por el crimen de su padre, el general Pratt y su esposa Sofía Calvert, donde está muy presente la mano de la DINA y de Manuel Contreras en particular que fue el jefe de la DINA y ahí me doy cuenta que había dimensiones desconocidas de este personaje”, explicó el autor horas antes del evento estuvo organizado por la librería natalina “Ex Libris”.
“Comencé a hacerme preguntas cómo era la vía más familiar, cómo era el ambiente social y me di cuenta que los periodistas que tuvimos a cargo de la cobertura de tribunales nos enfocamos en los años 2000 en las trayectorias de las víctimas y sus familias, pero nos faltaba conocer la otra dimensión lo que tiene relación con los victimarios y comenzamos a investigar esos temas a revisar experimentos judiciales”, siguió.
“Fueron más de 100 causas las que me tocó revisar, entrevistas sobrevivientes, entrevistas también a familiares de victimarios porque también quería conocer cómo eran la vida más íntima, más privada, yo me preguntaba sobre quienes fueron feroces torturadores, (si) acaso eran buenos padres, tenían temas de violencia al interior de la familia, cómo eran los núcleos familiares, el ambiente donde se movían, los círculos sociales o sea había muchas preguntas que uno a medida que va recorriendo la investigación lo que quedó reflejado en las páginas del libro, son casi 400 páginas”, detalló.
“(Subrayo)la importancia de conocer por un lado la verdad histórica, de saber que lo otro importante es que para que se cometan delitos tan graves como la tortura, el homicidio, la desaparición forzada de una persona, no es necesario que esos crímenes los cometan personas que uno podría indicar como unos monstruos, como unos seres terroríficos, estos crímenes, estos delitos fueron cometidos por personas comunes y corrientes, por personas que no destacaban en nada en muchos casos, pero que sólo en la sala de tortura relucían y de esa forma se podían ganar la confianza de los jefes para ir escalando posiciones en organismos represivos”, señaló.
