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De las salchichas a Punta del Este y los USD 500.000 en Bitcoins: el caso Adorni que debilita a Milei (Por Claudio Andrade)

El caso del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, es difícil de explicar en pocas palabras. No es una excepción en un país como la Argentina, donde la clase política y la administración pública han estado atravesadas por hechos o sospechas de corrupción y situaciones poco claras. Para qué hacer la lista.

En los últimos años de su participación en el Gobierno, Adorni compró propiedades, refaccionó otras, pagó vacaciones en destinos exclusivos y hasta se hizo un implante capilar. En otra vida, este funcionario fue columnista económico en distintos programas, un actor menor dentro de la fauna periodística nacional.

Cuando se descubrió que llevaba a su esposa, Bettina Angeletti, en un viaje oficial a Estados Unidos, las alarmas sonaron con fuerza. Poco después apareció otra foto: Adorni y su familia cargando valijas en un jet privado rumbo a Uruguay. ¿Y eso?

Luego se conocieron más detalles de sus compras: un departamento valuado en USD 235.000 (aproximadamente USD 230.000 según registros) y refacciones por una suma similar. A esto se suman el pelo y, como denunció hace poco el comunicador Baby Etchecopar, los dientes de su esposa. “Los tenía todos torcidos”, señaló Etchecopar en una editorial.

Puede que el tema del pelo y los dientes parezca menor en medio de un escándalo de mayores dimensiones, pero reflejan un cambio notable en su estilo de vida. Alguna vez Adorni reclamaba en redes por el precio de un paquete de salchichas. Entre las salchichas y Punta del Este hay un recorrido que queda por explicar.

Hace poco, fustigado por la oposición y parte del periodismo (mientras el presidente Javier Milei no duda de él), Adorni y su esposa se adhirieron al nuevo Régimen Simplificado de Ganancias, que les permite regularizar o detallar en menor medida sus ingresos previos a la función pública.

En un programa de televisión, Adorni aseguró que en 2014 había invertido con su hermano unos USD 200.000 en bitcoins que luego se reprodujeron hasta los USD 500.000 (o USD 513.000 según su rectificación), lo que justificaría su aumento patrimonial. Dijo que se trataba de un ahorro “en negro”, como hacía “la mayoría de los argentinos”. Si bien, por el monto, Adorni no pertenecería exactamente a una mayoría, sino a una minoría privilegiada.

Al asumir, sin embargo, no declaró esos USD 500.000 en su declaración jurada. O sea, ya había empezado torcido.

Quienes lo conocieron como colega en esa época no recuerdan un estilo de vida por encima del de cualquier persona de clase media.

El presidente Milei replicó de inmediato que Adorni “claramente no robó”, es decir, que le cree el relato de los bitcoins guardados en algún pendrive. Ya sabemos que la Argentina tiene debilidad literaria por los relatos, incluso si los guiona la clase política.

¿Cómo seguirá esta telenovela?

Probablemente en la justicia, por presunto enriquecimiento ilícito y falsificación de documentos públicos, y sin duda en nuevas investigaciones periodísticas. Hay un motivo adicional: Adorni genera audiencia. En la Argentina de estos días, los dos temas centrales son el Mundial de Fútbol y Adorni.

Así que, más allá de los confusos temas patrimoniales, el Jefe de Gabinete es una fija para convocar clicks y rating, mal que le pese al gobierno libertario que sueña con la reelección en 2027.