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Crisis de angustia en Chile [Por Miguel Sierpe Gallardo]

En la actualidad, Chile atraviesa una profunda crisis de angustia nacional. Este fenómeno no puede ser atribuido exclusivamente a la Administración Kast, ya que la ansiedad que sienten los ciudadanos va más allá de las diferencias políticas entre la derecha y la izquierda. El núcleo del problema es la creciente inseguridad de un parte considerable de la población, que se pregunta como poder sobrevivir frente al constante aumento de los gastos en la economía familiar.

Las causas específicas, como la crisis del combustible, han perdido relevancia, y la preocupación principal se orienta hacia las consecuencias de esto, el encarecimiento de productos esenciales como el pan, la carne, la fruta, las verduras, las legumbres, la leche, así como los servicios básicos, en realidad los gastos y los medicamentos. Todo esto ha generado una sensación generalizada de vulnerabilidad y malestar.

Sería razonable pensar que el espectro político está trabajando intensamente para encontrar soluciones y aliviar la situación de los ciudadanos. Sin embargo, al analizar las acciones políticas, se observa que muchos actores parecen solo esperar a que el malestar y la angustia se transformen en resignación. No se pretende culpar a una persona o grupo en particular, ya que todos tienen alguna cuota de responsabilidad. Si bien la iniciativa puede provenir del ejecutivo, las soluciones deben ser compartidas por todos los actores políticos. Existe un pequeño grupo que parece ajeno a la preocupación general, principalmente aquellos que reciben remuneraciones superiores a $3.000.000, lo que les permite sobrellevar el aumento del costo de vida. Sin embargo, la clase media es la más afectada y se acerca cada vez más a la pobreza. Esto se evidencia en las sinceras confesiones de numerosos ciudadanos que admiten estar comiendo menos, lo cual debe conmover las conciencias de quienes pueden y deben actuar.

La guerra interminable en el Golfo Pérsico sigue siendo un factor desestabilizador, cuyas consecuencias finales aún no son claras. Este conflicto genera incertidumbre y afecta indirectamente a Chile, ya que los efectos pueden extenderse más allá de las fronteras geopolíticas, sumado a ello los reiterados tweets del Presidente de Estados Unidos, cargados de amenazas, exabruptos, declaraciones violentas y ofensivas, contribuyen a la preocupación global. Estos mensajes han dejado de ser motivo de burla y han pasado a ser una fuente de inquietud, incluso para líderes mundiales que antes compartían las posturas de Trump. De hecho, muchos han modificado su posición, buscando enfoques más saludables y menos violentos.

No se trata de aplaudir lo que ocurre en Irán ni de justificar sus atrocidades, sino de señalar el peligro que representa la polarización. Esta puede generar una solidaridad peligrosa entre quienes hoy observan cautelosos, lo que podría derivar en un aumento exponencial de la violencia en Oriente Medio y potencialmente, involucrar al mundo entero. Conversando con muchos magallánicos, se percibe claramente la ansiedad y la intranquilidad que experimentan, reflejo del impacto que tienen estos acontecimientos internacionales en la vida cotidiana y el bienestar emocional de los ciudadanos y más gravemente en Magallanes.

Por Miguel Sierpe Gallardo, columnista