Crónica de una herencia (auto)proclamada: La retórica del “machetazo” en el Minvu
La política regional parece haber entrado en un bucle temporal donde el espejo retrovisor es más importante que el parabrisas. Hace unos días, a través de una carta titulada (con un tono más propio de la campaña que de la gestión) “El machetazo de Grau”, el seremi de Vivienda y Urbanismo, Rodolfo Guajardo, volvió a recurrir al viejo libreto de la “herencia recibida” para explicar la realidad presupuestaria que hoy golpea a Magallanes.
En su misiva, Guajardo apunta directamente a la administración del expresidente Boric (y en particular a la gestión de Hacienda) por un recorte drástico en el subsidio DS49, destinado a las familias más vulnerables de la zona, afirmando que los recursos pasaron de 463.896 UF en 2025 a solo 194.597 UF en 2026.
Sin embargo, tras el alarmismo de las cifras, surge la contradicción: El seremi asegura que, pese al tijeretazo del 58%, su equipo logrará reponer subsidios, acelerar plazos y ampliar coberturas gracias a su “talento e innovación”.
La pregunta para la fiscalización es obvia: ¿Cómo se expande un servicio con menos de la mitad del presupuesto, o es que acaso se está usando el recorte como un escudo comunicacional para justificar futuros retrasos? Si el Minvu tiene la capacidad de resolver con “innovación” lo que el presupuesto le quita, el discurso del “machetazo” pierde peso ante la urgencia de las familias que no habitan en cartas al director, sino en la necesidad de una vivienda digna hoy.
Culpar al pasado tiene fecha de vencimiento, y habrá que estar atentos a si esa gestión heroica se traduce en casas o solo en excusas impresas.
Más allá de la batalla por el relato, el discurso de Guajardo encierra una trampa lógica y peligrosa para la institucionalidad. Al declarar que el “talento e innovación” de su equipo podrá compensar un recorte superior al 50%, el Seremi no solo subestima la complejidad de la política habitacional, sino que envía un mensaje contradictorio a la Dirección de Presupuestos: Si es posible hacer más con menos de la mitad, entonces el “machetazo” no sería tal, sino un ajuste de eficiencia.
Esta narrativa de “hacer magia” con los recursos públicos corre el riesgo de validar futuros recortes, dejando a la región de Magallanes en una posición de vulnerabilidad técnica frente a las decisiones centralistas que tanto dice combatir.
Finalmente, la estrategia de personificar el recorte en la figura del exministro Grau parece responder más a una necesidad de mantener viva la polarización que a una búsqueda real de soluciones sectoriales.
Las familias que aguardan por el subsidio DS49 no necesitan héroes administrativos que prometen milagros, sino autoridades que logren destrabar la billetera fiscal con gestión política efectiva. Si la innovación no se traduce en la entrega de llaves en el corto plazo, el concepto del “machetazo” terminará siendo el epitafio de una gestión que prefirió mirar por el espejo retrovisor mientras el futuro habitacional de la región se quedaba sin combustible.
Redacción ZonaZero.cl
