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Hidrógeno verde en Magallanes: El sueño de los miles de millones de dólares que se desinfló

En 2020, Chile se subió con entusiasmo a la ola del hidrógeno verde. El gobierno de turno lanzó una Estrategia Nacional que prometía producir el combustible del futuro más barato del planeta para 2030, posicionando a Magallanes como el epicentro de una industria global. Cinco años después, el cuadro regional es radicalmente distinto: Megaproyectos congelados, suspensiones de tramitaciones ambientales y un mercado internacional que no despega al ritmo que los optimistas anticiparon.

Magallanes, que iba a ser el gran ganador de esta apuesta, observa cómo la promesa se erosiona mientras las autoridades regionales han guardado un absoluto silencio.

El optimismo ciego de los primeros años chocó de frente con la realidad económica. Los costos de producción siguen amarrados al alto precio de la energía eléctrica y la falta de infraestructura. El tablero internacional también se reconfiguró. De los más de 500 proyectos comprometidos a nivel global para esta década, China ya concentra más de la mitad de la capacidad operativa instalada en el mundo. Esto dejó a los complejos orientados exclusivamente a la exportación (como los proyectados en las pampas magallánicas) en una posición de extrema fragilidad. Aunque los analistas estiman que los costos tecnológicos podrían caer entre un 30% y un 50% hacia 2030, ese horizonte hoy parece lejano para las empresas locales.

Lo que está ocurriendo en la región no es un ajuste menor; es un freno de mano evidente. En diciembre de 2025, la gigante francesa EDF Renewables golpeó la mesa al solicitar la suspensión de la evaluación ambiental de su proyecto “Australis Green Hydrogen” en Cabo Negro, reconociendo que el mercado internacional evoluciona más lento de lo previsto.

Pero el golpe más duro vino por el lado de HNH Energy. Tras conocerse la salida de uno de sus ejecutivos clave de la asociación gremial local, el megaproyecto de US11.000 millones en la comuna de San Gregorio solicitó formalmente al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) *suspender su tramitación hasta el 31 de agosto de 2026. Por su parte, TEH2 (de TotalEnergies y Eren) mantiene congelado el avance de su iniciativa “Proyecto H2 Magallanes” de US15.000 millones en San Gregorio, con los plazos suspendidos de mutuo acuerdo con la autoridad hasta diciembre de 2026. La brecha entre los anuncios de inversión en el papel y las faenas reales en el terreno es hoy un abismo.

La ley que no convenció a Magallanes
Fuentes de la industria coinciden en que el punto de quiebre político ocurrió el 19 de agosto de 2025, cuando el Ministerio de Hacienda ingresó al Congreso el Proyecto de Ley de Fomento a la Industria del Hidrógeno Verde. Lo paradojal es que la iniciativa, presentada por el gobierno central como el gran salvavidas del sector, terminó por sepultar las expectativas de los desarrolladores locales.

Las condiciones y exigencias impuestas para acceder a los incentivos fiscales resultaron derechamente incompatibles con la escala, los plazos y el perfil netamente exportador de los proyectos diseñados para Magallanes.

Desde el Ejecutivo central admitieron recientemente que el congelamiento de estas iniciativas no los tomó por sorpresa. La nueva bajada de la estrategia estatal viró silenciosamente el foco hacia el consumo de la “demanda local” como primera etapa, asumiendo que la exportación masiva quedará para el largo plazo.

Dicho en simple: En Santiago ya sabían que los megaproyectos exportadores de Magallanes no eran viables en el corto ni mediano plazo. Sin embargo, esa verdad incómoda nunca se le comunicó con transparencia a la región. Mientras las empresas hacían sumas y restas en privado y pedían congelar sus permisos, en Magallanes se seguía vendiendo un relato de bonanza económica inminente.

Hoy, la cartera regional de H2V Magallanes agrupa formalmente intenciones de inversión por más de US$60.000 millones, pero la realidad es que los principales motores están apagados o en suspenso. Lo que nadie ha salido a explicar (ni el Gobernador Regional ni los seremis vinculados al sector) es qué significa este frenazo para Magallanes en términos humanos y de desarrollo. Cuántos de los miles de empleos prometidos ya no llegarán, qué pasará con la planificación de la infraestructura portuaria y urbana que se exigía, y cuál es el plan B para una región que hipotecó su estrategia de desarrollo futuro a una industria que hoy está en pausa indefinida.

El silencio de las autoridades locales ante el desplome de las expectativas no es omisión; a estas alturas, es una postura política.

Radiografía al frenazo: Más de US$26.000 millones en “punto muerto”
Para entender la magnitud del colapso de las expectativas en Magallanes, basta con revisar el estado de las tres iniciativas más grandes de la región ante el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), datos oficiales que botan cualquier relato optimista.

Al día de hoy, el megaproyecto “H2 Magallanes” (de TEH2, controlado por TotalEnergies) mantiene su tramitación totalmente congelada tras acordar con la autoridad una suspensión de plazos hasta el 7 de diciembre de 2026, asfixiado por un informe técnico que le dejó más de 800 observaciones ambientales por responder.

En la misma comuna de San Gregorio, el consorcio HNH Energy operó contrarreloj: Tras mantener su evaluación suspendida para intentar subsanar 364 observaciones sectoriales, la firma reactivó su tramitación al ingresar su Adenda Complementaria, jugando sus últimas cartas para conseguir una Resolución de Calificación Ambiental en un escenario internacional adverso y lleno de incertidumbre, más allá de los relatos y discursos.

A este complejo panorama se suma el proyecto “Energía Verde Austral”, la ambiciosa apuesta de la estatal francesa EDF Chile en el sector de Cabo Negro (Punta Arenas), que quedó derechamente en el limbo luego de que la firma decidiera congelar su ingreso al sistema ambiental, acusando incertidumbre internacional y falta de reglas claras en el país.

En total, son más de US$26.000 millones en inversión que hoy están bajo estricta revisión o derechamente paralizados en Magallanes. Una evidencia técnica e irrefutable que demuestra que la crisis de la industria no es una especulación periodística, sino una realidad administrativa que al parecer muchos han preferido callar.

Redacción ZonaZero.cl