H2V: El viento sopla, pero los molinos no giran… Las frases de Kulka no reemplazan los hechos
Marcos Kulka es un buen comunicador. Sabe construir frases que suenan a hoja de ruta y que, en el contexto correcto, resultan hasta inspiradoras. “Importar una crisis para exportar soluciones” es una de esas líneas que queda bien en un foro internacional, en una presentación con diapositivas y música de fondo. El problema es que Magallanes lleva años acumulando frases así, y los proyectos siguen sin despegar.
La entrevista publicada esta semana en La Prensa Austral vuelve a instalar el optimismo gestionado que caracteriza al director ejecutivo de H2 Chile: reconoce la “baja en la aceleración”, pero inmediatamente la relativiza. Cita los 4.000 millones de dólares en proyectos aprobados ambientalmente a nivel nacional como señal de progreso, sin mencionar que aprobación ambiental no es lo mismo que pala en tierra, ni que varias empresas han desistido o congelado sus iniciativas en la región. Celebra el proyecto HDF-HIF en Cabo Negro como hito, ignorando que ese caso es precisamente la excepción que confirma la regla.
Su llamado a “no ser tan autoflagelantes” merece una pregunta directa: ¿Quién debe hacer ese balance crítico, si no lo hacemos acá? ¿La Asociación Chilena de Hidrógeno, que representa a las propias empresas del sector? Kulka cumple su rol gremial, y está bien que lo haga. Lo que no está bien es que ese discurso sea el que más espacio ocupa en los medios regionales, sin contrapeso ni contexto.
Porque el contexto es este: Los costos de producción en Magallanes siguen siendo estructuralmente más altos que en China y en varios competidores emergentes. Países como Perú aprobaron proyectos equivalentes en un año, mientras acá la permisología sigue siendo un laberinto. Empresas que mostraban interés real se han ido mirando hacia Argentina, Uruguay o Colombia. Y la asociación gremial local, H2V Magallanes, prácticamente ha desaparecido del debate público, con una comunicación que bordea el silencio.
Eso es precisamente lo que se ha documentado en los últimos meses. Una industria en pausa, con más narrativa que ejecución, y con las miradas puestas en mercados europeos y asiáticos mientras Magallanes sigue esperando los empleos, las inversiones y el desarrollo concreto que se prometieron.
Kulka habla de “mediano y largo plazo”, lo cual puede ser perfectamente válido desde Santiago o desde un congreso en Berlín. Desde Punta Arenas, ese horizonte se parece cada vez más a una postergación con buenas intenciones.
El viento sigue siendo excepcional. Eso nadie lo discute. Pero el viento no construye infraestructura, no aprueba permisos y no genera empleos por sí solo. Y mientras esperamos que el Estado “sea activo”, como pide el propio Kulka, la ventana de oportunidad que tanto se invoca se va cerrando silenciosamente, sin grandes anuncios y sin que nadie rinda cuentas por ello.
Redacción ZonaZero.cl
