Aeropuerto de Punta Arenas: El “balde de agua fría” que posterga su ampliación hasta el 2041
Lo que prometía ser la piedra angular del desarrollo magallánico y la puerta de entrada definitiva al continente antártico se ha transformado en una incertidumbre que golpea directamente las expectativas de la región. De manera extraoficial, ha trascendido que las anheladas obras de ampliación y reconstrucción del Aeropuerto Internacional Carlos Ibáñez del Campo se verán postergadas nada menos que hasta el año 2041, una noticia que ha caído como un “balde de agua fría” para autoridades y la comunidad en general.
El proyecto original, que contemplaba una inversión histórica de 162 millones de dólares, buscaba triplicar la superficie del terminal (pasando de 6 mil a 16 mil metros cuadrados) y aumentar las mangas de embarque para absorber el creciente flujo de pasajeros. Sin embargo, la realidad de las cifras parece haber activado una cláusula de estancamiento que hoy tiene los trabajos paralizados.
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, fue tajante al respecto, recordando que ya había advertido esta situación frente al propio presidente Gabriel Boric y la ministra de Obras Públicas. Según Radonich, la cantidad de pasajeros ha ido en descenso y no se ha cumplido con el número mínimo exigido por contrato para gatillar las obras. “Había mucha expectativa, pero creo que es bueno transparentar esto”, señaló el jefe comunal, enfatizando que no solo se pierden oportunidades de competitividad internacional, sino también una fuente vital de generación de empleo en momentos críticos para la economía regional.
La postergación es especialmente dolorosa si se considera que este aeropuerto es el eje central que conecta al mundo con la Antártica y la pieza clave para el desarrollo productivo regional y el turismo científico. Sin una infraestructura a la altura, Magallanes arriesga ceder su liderazgo como el principal polo logístico del cono sur americano frente a competidores internacionales que no se detienen por burocracia o falta de visión.
Ante este escenario, el llamado del alcalde Radonich fue que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) entregue una explicación formal y clara.
Porque en escenarios como este, no basta con reconocer el descenso en el tráfico de pasajeros. La región exige soluciones concretas para que el principal aeropuerto de la Patagonia no se quede anclado en el pasado mientras el resto del mundo avanza.
La “puerta a la Antártica” no puede esperar quince años más para abrirse de verdad.
Redacción ZonaZero.cl
