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La mala jugada del vocero Ángel Roa que desató molestia e incomodidad al interior del Gobierno

La crisis que asfixia al sector de la construcción en Magallanes ha dejado de ser un problema estrictamente económico para transformarse en un polvorín político dentro del Ejecutivo regional. Lo que debía ser un frente unido ante la amenaza de perder miles de empleos, se ha convertido en un escenario de desconfianza y molestia interna debido a las recientes actuaciones del seremi de Gobierno, Ángel Roa.

Mientras la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) Magallanes advierte un panorama complejo (proyectando una caída del 20% en el empleo del sector debido al alza de costos y fletes), el Gobierno local intentaba mantener una línea de austeridad tras los recortes ministeriales ya “sacramentados”.
Sin embargo, la reunión de Roa con el gremio y diversos actores sociales (que no habría sido coordinada ni con la Delegación Presidencial ni con el equipo político central) rompió el libreto.

Al declarar que “verán qué se puede hacer” y abrir una puerta a mejoras presupuestarias que técnicamente no existen, el vocero abrió un flanco que el Gobierno consideraba cerrado.
Al interior del gobierno la sensación es de profunda molestia. Fuentes consultadas por ZonaZero indican que la actuación individualista de Roa, quien parece estar operando bajo una agenda propia, ha sido calificada como una falta de planificación y táctica.

No es difícil entender que la “estrategia” de Roa de reunirse con parlamentarios y asociaciones de manera autónoma deja en evidencia una desconexión con la realidad técnica de los presupuestos estatales. Y al mismo tiempo, la falta de una vocería cohesionada permitió que la CChC instalara con fuerza la cifra del 20% de cesantía en la opinión pública, un golpe mediático que el Gobierno no supo (o no pudo) contener a tiempo.

Por otra parte, al alimentar la posibilidad de reajustes en contratos que ya sufren “asfixia presupuestaria”, Roa pone contra las cuerdas a sus pares de carteras técnicas, quienes ahora deben dar explicaciones sobre recursos que no están disponibles.

Más allá de los roces políticos, la realidad es cruda. La construcción sostiene al 10% de la fuerza laboral de Magallanes. La desconexión entre los presupuestos oficiales y el costo real de operar en una zona extrema amenaza con paralizar obras clave de infraestructura y vivienda.

Hoy, mientras el seremi de Gobierno intenta proyectar una imagen de solucionador solitario, el resto del equipo regional lidia con las esquirlas de una gestión que, lejos de traer calma, ha provocado una innecesaria tensión interna.

En política, jugar de manera solitaria suele tener un costo alto, y en este caso, la factura la podrían pagar las miles de familias magallánicas que ven su futuro laboral en vilo.

Redacción ZonaZero.cl