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El innecesario ataque del seremi de Hacienda al Colegio Médico

Hay momentos en la política regional donde las autoridades parecen olvidar la investidura del cargo que ostentan, confundiendo el rol de servidores públicos con el de implacables de redes sociales. Lo ocurrido recientemente en Magallanes con el seremi de Hacienda, Manuel José Correa, es el vivo ejemplo de cómo la pirotecnia verbal y la agresión desplazan a la gestión y la altura de miras que se requiere en momentos críticos.

En medio de una legítima y preocupante discusión por el recorte presupuestario de más de mil millones de pesos que afectará directamente al Hospital Clínico de Magallanes, la respuesta de Correa no fue técnica, ni conciliadora, ni mucho menos empática. Fiel a un estilo que denota una campaña política de desprestigio permanente, la autoridad económica regional prefirió disparar contra el Colegio Médico, tildando al gremio de actuar como un “cartel de protección” frente al déficit de especialistas en el país. El agravio es tan gratuito como peligroso.

El uso del concepto “cartel” no es casualidad; busca criminalizar, caricaturizar y denostar. Con esto, Correa demuestra que no ha cambiado su discurso de agresión hacia quienes piensan distinto o, simplemente, no se alinean con su sector político. Lo preocupante es que este ataque ocurre en el peor escenario posible. Cuando la salud pública regional se encuentra haciendo malabares económicos para asegurar insumos, personal y atención digna a los pacientes magallánicos. Atacar de esta forma a los médicos (¡a los médicos!) y, por extensión, a los funcionarios de salud que sostienen el sistema público a pulso, es un error político y humano de proporciones.

Como bien señaló el presidente regional del Colegio Médico, José Antonio Sepúlveda, los dichos de la autoridad reflejan una “absoluta ignorancia” respecto a la historia y el rol constructivo del gremio.
El fondo del problema es que el seremi Manuel José Correa parece no haber entendido el verdadero significado de la función pública. Las autoridades están de paso, financiadas por los impuestos de todos los ciudadanos, y su labor principal es solucionar problemas mediante el diálogo, no dinamitar los puentes con los actores clave de la región.

Pero el desconocimiento de su cargo va más allá de la falta de tacto. Correa ya demostró un peligroso desapego a las normas al haber ocupado sus redes sociales personales para promocionar su función de seremi, una práctica estrictamente prohibida por la Contraloría General de la República para resguardar la prescindencia política y el correcto uso de los recursos públicos. Si no entiende los límites que la ley le impone a su cargo, difícilmente entenderá los límites del respeto democrático.

La soberbia es mala consejera en política, y más aún cuando se administra la billetera fiscal en tiempos de vacas flacas. El seremi de Hacienda le debe una disculpa pública inmediata no solo al Colegio Médico (tal como lo exigió firmemente su tesorera regional, Vesna Loncharic), sino a toda la comunidad magallánica que espera madurez de sus líderes.

Es hora de que Manuel José Correa baje de la tribuna del ataque constante, guarde el libreto de campaña y empiece a comprender lo que significa vestir el traje de autoridad. Gobernar implica escuchar, proponer y sentarse a la mesa con el sector salud, especialmente cuando el presupuesto aprieta. Romper relaciones a base de insultos mediáticos no es de una autoridad; es, lisa y llanamente, un acto de profunda irresponsabilidad.

Redacción ZonaZero.cl