Espejismo en el muelle: Balance de la temporada de cruceros en Magallanes detona alarmas de estancamiento
En el mundo de las relaciones públicas corporativas, el éxito suele ser una cuestión de perspectiva. Si tu vecino pierde la mitad de sus ingresos y tú solo pierdes una cuarta parte, la narrativa oficial dirá que tu situación es “un éxito relativo”. Ese es, precisamente, el marco lógico que utilizó la Empresa Portuaria Austral (Epaustral) al presentar el balance de la temporada de cruceros 2025-2026 ante operadores, agencias y autoridades locales.
Bajo un titular optimista que celebra un rendimiento “positivo en un contexto global adverso”, la estatal se escuda en el desplome de sus competidores. Mientras Chile anota una caída del 18% en recaladas y del 20% en pasajeros, y el gigante vecino de Ushuaia retrocede un dramático 30% en turistas, Magallanes “sacó músculo” logrando mantener estables sus recaladas con una variación marginal del +1% y conteniendo la caída de pasajeros a un 17%.
Además, se saca a relucir una cifra contundente: La región concentra el 53% de todas las recaladas de cruceros del país. “No obstante la situación que se presenta en nuestro entorno, el resultado de la temporada fue positivo dentro de este contexto”, argumentó Marcela Mancilla, gerente de Servicios de Epaustral.
Sin embargo, cuando a los datos se les aplica el filtro del pensamiento crítico y se despojan del maquillaje corporativo, la realidad regional que emerge es muy distinta. Lo que la EPA califica como resiliencia, para la economía de calle en Punta Arenas, Natales o Puerto Williams representa un evidente y peligroso estancamiento estructural.
Al cruzar los informes oficiales de los últimos cuatro años, la narrativa del crecimiento se desmorona. Magallanes no está subiendo; tocó techo. Durante la temporada 2022-2023 la región registró 180 recaladas y 65.777 pasajeros en pleno rebote post-pandemia. Al año siguiente, en la temporada 2023-2024, se alcanzó el pico histórico con las mismas 180 recaladas pero un flujo dorado de 95.000 pasajeros gracias a la llegada de mega-cruceros internacionales.
El primer quiebre real vino en la temporada 2024-2025, cuando las recaladas bajaron a 175 y los pasajeros cayeron bruscamente a cerca de 77.000 debido a factores climáticos y menor ocupación. Hoy, en el balance de la temporada actual 2025-2026, registrar 176 recaladas y arrastrar una cifra estimada de apenas 64.500 pasajeros consolida un escenario de congelamiento total. El número de barcos está plano y el flujo de turistas cayó incluso por debajo de los niveles de 2022.
Al mirar la progresión, el “alza del 1%” en las recaladas (pasar de 175 a 176 barcos) es un mero saludo a la bandera, un ruido estadístico. La realidad dura es que la región lleva cuatro años oscilando en la misma barrera de las 175-180 recaladas. El volumen de naves está plano, atrapado en un techo invisible.
Es aquí donde el análisis requiere dosis urgentes de empatía y realidad local. Un barco, por imponente que sea frente a la Costanera del Estrecho, no consume artesanías, no almuerza en los restaurantes de la comuna, no contrata un tour regional ni se sube a un transporte local. Quien gasta e inyecta capital directo a las pymes es el pasajero. Que las recaladas se mantengan prácticamente iguales (+1%) pero los pasajeros se desplomen un 17% (perdiendo más de 12 mil turistas respecto al año anterior, y acumulando una sangría de 30 mil menos en comparación a la temporada de oro de 2024) evidencia un fenómeno preocupante: Los barcos que llegan vienen más vacíos o son sustancialmente más pequeños.
El auge de los cruceros de nicho y de expedición antártica (naves más pequeñas con alta tarifa por pasaje, pero muy pocos pasajeros) puede lucir elegante en los catálogos y reportar ingresos por tasas portuarias a Epaustral, pero genera un efecto de goteo mínimo en el ecosistema humano de la región. El artesano de la Plaza de Armas, el chofer de turismo receptivo y el pequeño gastronómico magallánico no viven de los promedios macroeconómicos de la EPA; viven del flujo masivo de personas que caminan por la ciudad. Para ellos, esta temporada consolida un retroceso económico real.
Para contrarrestar el sabor amargo de las cifras de pasajeros, los anuncios oficiales se han volcado con fuerza hacia los avances de la infraestructura, destacando de manera especial el progreso en las obras de la tercera etapa de ampliación del Muelle Prat en Punta Arenas. Si bien dotar a la región de un muelle con mayor capacidad de atraque y mejores condiciones de abrigo es una necesidad histórica indiscutible, mirarlo críticamente obliga a hacer una pregunta incómoda: ¿La infraestructura llega para liderar el crecimiento del futuro o llega tarde para mitigar un colapso operativo que ya ocurrió?
El hecho de que la región dependa actualmente de un muelle acondicionado bajo convenios temporales con la Armada en Puerto Williams, y de que los terminales de Punta Arenas operen al límite de sus capacidades técnicas demuestra que Magallanes lleva años compitiendo en el exigente mercado mundial de cruceros con “ropa prestada”.
El estancamiento del turismo marítimo austral no es una casualidad meteorológica o un bache del mercado global; es la consecuencia directa de una infraestructura portuaria que se quedó chica frente a las demandas modernas de la industria.
El balance de la temporada 2025-2026 no debe leerse como un triunfo de la resiliencia magallánica frente a las crisis de la competencia chilena o argentina. Compararse con el que cae más rápido es un consuelo poco inteligente. La verdad incómoda es que el turismo marítimo portuario de Magallanes se ha congelado estructuralmente. Las oportunidades de expansión económica de nuestra comunidad están amarradas a un modelo que tocó techo. Mientras los comunicados corporativos continúen camuflando el estancamiento detrás de porcentajes convenientes, la región seguirá perdiendo competitividad frente a mercados globales mucho más dinámicos y agresivos. Urge dejar de celebrar que “caemos menos que el resto” y empezar a planificar cómo vamos a volver a crecer.
Equipo de Investigación ZonaZero.cl
