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Por qué la derecha magallánica extraña tanto el oficio del ex parlamentario Rodrigo Álvarez

En los pasillos de la política magallánica, donde el viento suele desnudar las falencias de quienes no conocen el terreno, un nombre vuelve a resonar con la fuerza de la nostalgia: Rodrigo Álvarez Zenteno. No es solo la evocación de un exparlamentario o un exconstituyente. Es la añoranza de una forma de hacer política que hoy parece en vías de extinción, la del oficio político y la solidez técnica.

Cuando José Antonio Kast se perfilaba como la figura dominante de la derecha antes de asumir la presidencia, el nombre de Rodrigo Álvarez estaba en todas las quinielas. Su cercanía con el actual mandatario y su trayectoria lo situaban como una pieza fija en el engranaje del Ejecutivo. Se habló de ministerios estratégicos e incluso corrió con fuerza el rumor (desmentido por él mismo) de que aterrizaría en el directorio de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), un puesto clave para nuestra región.

Sin embargo, la ausencia de Álvarez en la primera línea del gobierno ha dejado un flanco abierto que hoy se nota con especial crudeza.

En Magallanes, el contraste es evidente y doloroso. Mientras la región enfrenta desafíos críticos, muchas secretarías ministeriales se han convertido en laboratorios de ensayo y error, lideradas por figuras con “poquita experiencia” que demuestran sus carencias día tras día. Es inentendible que, existiendo cuadros con el kilometraje de Álvarez (quien fuera presidente de la Cámara y Ministro de Energía), la administración se conforme con un voluntarismo que no logra cuajar en gestión real.

La preparación técnica que Álvarez imprimía en cada una de sus intervenciones es, precisamente, lo que hoy brilla por su ausencia en el gabinete regional. La improvisación en carteras clave no solo desgasta la imagen del sector, sino que paraliza la inversión y la solución de problemas ciudadanos que no pueden esperar a que una autoridad termine su curva de aprendizaje.

La derecha magallánica hoy se echa de menos a sí misma. Se extraña esa capacidad de mirar a largo plazo y de entender que la política no es solo una declaración para la foto, sino la administración inteligente de las instituciones.

Rodrigo Álvarez representa esa figura tradicional que conocía los códigos del Estado, un estándar que las actuales autoridades regionales parecen no alcanzar. Al final del día, la experiencia no se improvisa, y en tiempos donde la gestión gubernamental parece una práctica de aficionados, el oficio de figuras como el ex diputado Álvarez deja de ser un recuerdo para convertirse en una necesidad urgente para Magallanes.

Redacción ZonaZero.cl