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Blumar proyecta crecer un 60% en producción: De las 22.000 toneladas actuales a las 35.000 a partir de 2028

Mientras la salmonicultura chilena cierra un primer trimestre golpeado por floraciones de algas, problemas sanitarios y la incertidumbre arancelaria con Estados Unidos, Blumar mira a Magallanes con otro ánimo. La región emerge como el único frente sin nubarrones en el balance corporativo de la compañía, y desde esa base la empresa proyecta un salto de producción de 22.000 a 35.000 toneladas anuales de salmón del Atlántico a partir de 2028.

El mecanismo que lo hace posible tiene nombre técnico: La subdivisión de barrios. Gerardo Balbontín, gerente general de Blumar, lo planteó sin rodeos ante los inversionistas de la compañía. Según consta en su presentación, la situación en Magallanes es “excelente” y contrasta con el cuadro que exhibe la empresa en otras regiones. En Aysén, los blooms de algas y los problemas con SRS presionaron los costos y redujeron la cosecha durante el primer trimestre; en el mercado externo, los aranceles de Estados Unidos aún generan incertidumbre, aunque Blumar ya recuperó cerca de 3 millones de dólares de los 17 millones pagados, a la espera de que el proceso de devolución llegue al 100%.

Magallanes, en ese contexto, funciona como el ancla positiva del relato corporativo. El dato central del plan de expansión descansa en un cambio normativo ya aprobado en la región que es la subdivisión de barrios de concesiones acuícolas. Según explicó Balbontín a los inversionistas, esta modificación permite a Blumar producir un 50% más de salmón en los mismos sitios que ya opera, reduciendo los ciclos productivos a solo dos años. Es decir, sin necesidad de nuevas concesiones ni de ampliar la huella geográfica de la empresa, la capacidad instalada se expande por vía regulatoria.

El resultado proyectado es un salto desde las 22.000 toneladas actuales hasta las 35.000 toneladas anuales a partir de 2028, lo que representa un crecimiento de casi 60% en la producción regional de Blumar.

El contexto financiero de la compañía da más peso a la apuesta magallánica. Blumar registró una caída en sus resultados salmonicultores y sus ingresos bajaron de 144,3 millones de dólares a 93,6 millones, el EBIT se desplomó de 20 millones a solo 2,5 millones, y la compañía pasó de una ganancia de 18,5 millones de dólares a una pérdida de 3,1 millones.

En ese escenario, Magallanes no es solo una buena noticia, es el argumento que sostiene la proyección optimista ante el mercado. Balbontín declaró que esperan cerrar 2026 con resultados positivos en salmones, y que la recuperación del estatus sanitario en Aysén, los mejores pesos de cosecha y el comportamiento de los precios en el segundo semestre jugarán a favor.

No obstante, es la región más austral del país la que aparece como la pieza más sólida del mapa. Para Magallanes, la expansión proyectada de Blumar es una puerta económica que se abre de par en par. La industria salmonicultora es uno de los principales empleadores privados de la región y su crecimiento tiene efectos reales en el empleo y la economía local.

Una expansión del 60% también deberá analizarse por parte de las autoridades regionales y ambientales, y coordinar para tener claridad en el cómo se fiscalizará ese crecimiento. Por ahora, Blumar tiene el plan. Y el horizonte podría ser mucho más optimista de lo que muchos pensaban hasta hace unos meses.

Fuente Salmonexpert.cl