La brecha entre los principales organismos del fútbol mundial alcanzó un nuevo punto crítico. La UEFA notificó formalmente a la FIFA sobre la eventual presentación de acciones legales tras el fallido intento liderado por Gianni Infantino para vender una participación comercial de la Copa del Mundo y otros torneos a inversionistas privados.
El polémico proyecto contemplaba crear una filial comercial (denominada FIFA Forward Enterprise) para dar entrada a fondos de inversión externos —entre los que figuraba Thrive Eternal junto al asesoramiento de J.P. Morgan— con la meta de captar cerca de 4.200 millones de dólares. Sin embargo, la propuesta desató un rechazo rotundo por parte de las confederaciones y las 55 federaciones europeas, las cuales llegaron a amenazar con boicotear las competiciones de la FIFA.
Ante la firme oposición global, la propuesta debió ser retirada. Pese a ello, a través de sus asesores legales, la UEFA advirtió formalmente a la entidad con sede en Zúrich que conserve toda la documentación vinculada al proceso, señalando que la apertura de acciones judiciales es "razonablemente previsible".
Desde el ente europeo afirmaron que la iniciativa era "fundamentalmente incompatible con la gobernanza adecuada del fútbol", enfatizando que la soberanía y la administración de la Copa del Mundo no son activos con los que se deba comerciar. El conflicto deja en una posición delicada la conducción de la FIFA y abre un complejo escenario de disputas institucionales a nivel global.
