El mes pasado se cumplieron 18 años de la desaparición de la menor Sofía Herrera en un área de camping de Río Grande, Tierra del Fuego. Las investigaciones nunca han llegado a nada concreto.
Uno de los personajes más extraños de este triste enigma es el trabajador rural chileno José Dagoberto Díaz Aguilar quien hoy tendría 57 años años. Díaz Aguilar tenía aproximadamente 38 años cuando apareció en una comisaría de Río Grande e informó que conocía a quien había matado y enterrado a la niña. Se lo dijo a un policía de turno quien luego avisó a la justicia.
Según el trabajador de campo, Sofía había quedado atrapada en una trampa para zorros y su amigo la había matado y luego enterrado en el sector. Después de esta declaración desapareció por largo tiempo, pero tampoco la policía ni la justicia pusieron en él demasiadas fichas. Existían razones para esto.
Díaz Aguilar demostró a lo largo de su vida conocida tener una conducta errática y rayana con lo delictivo.
El 3 de enero de 2016 se incendió la casilla donde vivía. El 19 de octubre de 2016 se dio a conocer en los medios de la ciudad que se había subido a una antena radial para reclamar por trabajo y fue internado bajo custodia en el área de Salud Mental del hospital local. El 24 de octubre atacó con un arma blanca a Oscar Alberto Pereyra. Nuevamente la judicial determinó que sea trasladado a Salud Mental. Pero, luego de esta seguidilla, se esfumó.
El trabajador se había ido definitivamente de la ciudad en donde tuvo dos trabajos en blanco en el área de la construcción.
Días atrás se rumoreó que la alerta Roja de Interpol había caído pero el Juzgado de Instrucción N.º 1 de Río Grande confirmó que la medida continúa vigente y nunca fue interrumpida.
Historia de Espanta la Virgen
En la Patagonia chilena tienen por costumbre bautizar como “Espanta la Virgen” a personas de rasgos marcados, con cejas pobladas, nariz de cierto porte, rostros por fuera de los códigos de belleza y de los estándares.
En una región donde los sobrenombres están a la orden del día, ser llamado “Espanta la Virgen” es sinónimo de fealdad. En ciudades chilenas como Puerto Natales y Punta Arenas, la gente de mayor edad, recuerda bien el apodo que llevan como una etiqueta algunos de sus vecinos.
“Yo conozco un vecino que le dicen así”, cuenta una señora de Puerto Natales a El Cordillerano. Ya es abuela y el apodo le resulta conocido.
Pero no hablamos del mismo “Espanta la Virgen”. El hombre que volvió a hacer popular este apodo en el sur se llama José Dagoberto Díaz Aguilar.
El 28 de septiembre de 2008 la pequeña Sofía Herrera (3) desapareció del camping John Goodall (a 60 kilómetros al sur de Río Grande, Tierra del Fuego) al que había ido con su familia. De la niña se perdió el rastro en espacio de unas 15 hectáreas a los pocos minutos de arribar al lugar y nunca más se supo de ella.
La investigación judicial en un primer momento no tomó en cuenta el testimonio de un agente quien dijo haber tenido un singular diálogo con Díaz Aguilar quien se presentó espontáneamente en una comisaría de Río Grande para dar su testimonio del caso. El hombre le aseguró que un “amigo” suyo había encontrado a la nena atrapada en una trampa para zorros y la mató y la enterró.
“Un amigo mío la encontró llorando en una trampa para zorros, le pegó y la mató”, le habría dicho al agente, según contó este.
Esta versión estuvo archivada hasta que el juez de instrucción 1 de Río Grande, Daniel Césari Hernández, la consideró y pidió su captura internacional en septiembre de 2020.
En el marco del proceso de investigación fue entrevistado otro niño, Néstor, amigo de la familia de Sofía, quien declaró que un desconocido se había llevado a la menor del camping en un vehículo gris estacionado en la ruta. Néstor le entregó la descripción del desconocido a la policía la que terminó en un identikit que se utilizó para buscarlo. Néstor lo definió como un hombre "feo".
La descripción por parte del niño coincidió en más de un punto con el recuerdo que dejó el baqueano en el policía.
Una fotografía de Díaz Aguilar muestra a un hombre de unos 40 y largos, con los surcos marcados de la frente, los labios pequeños pero gruesos y unas cejas amplias y oscuras. Similar al dibujo a mano elaborado en 2008.
“El 15 de agosto comparamos la foto con el identikit realizado con la descripción del joven y hay una coincidencia del 75 por ciento”, dijo Francisco Ibarra, abogado de la familia de Sofía Herrera.
Durante el encuentro entre Díaz Aguilar y el policía, este le relató además que tenía visiones de la menor durante la noche. Tal vez, acosado por estas imágenes nocturnas es que decidió acercarse a la policía local.
“Se lo dice a un policía, que él sabía que había pasado con Sofía. De hecho, se presentó espontáneamente y todo eso está en la causa, y dice que Sofi no lo dejaba dormir, que le tiraba las patas. Él menciona a otra persona y dice que Sofi había quedado en una trampa de zorro y que la había enterrado en un lugar”, contó a este cronista en 2022 la madre de la nena, María Elena Delgado.
“Tirar las patas” en la región de Magallanes y sur argentino representa el hecho de ver a personas muertas durante la madrugada junto a la cama.
“Hasta ahora no sabemos nada, no lo encuentran”, dijo Delgado.
“Es una persona que no tiene nada, solamente vive en los campos, se cruza caminando de Chile a Argentina y no lo pueden encontrar”, le dijo Delgado a TN.
Cuando en 2016 Díaz Aguilar tuvo una aparición cinematográfica en la región y se colgó de la antena de Radio Nacional de Río Grande como una forma de protesta por su falta de trabajo, un medio local, 19640 Noticias, tituló: “Un hombre se subió a la antena de radio nacional, amenaza con tirarse”.
“Durante este medio día, un joven en evidente estado de desequilibrio emocional se subió a la antena de radio nacional amenazando con tirarse. El sujeto exigió la presencia de un juez, manifestando que se había quedado sin trabajo, lo que lo motivó a tomar la dramática decisión”, continúa la noticia que menciona a un joven aunque Díaz Aguilar tenía entonces aproximadamente 47 años.
Finalmente la policía local logró bajarlo y se lo llevaron entre risas, tal como muestran las fotos de la época.
Por orden la justicia la policía realizó allanamientos buscando su paradero en casas de Río Grande y lo buscó en zonas cercanas a Radman y en el río Ewan. No hubo novedades.
El día en que se subió a la antena le explicó a los policías que su situación económica y social era muy mala. Por lo que se entiende que Díaz Aguilar viajaba con lo puesto. Dicho esto, es bastante común que algunos trabajadores rurales dedicados a la esquila y a las tareas de campo varias como traslado de animales, cocina para peones de campo, arreglo de estructuras, doma de caballos, entre otras, vayan de estancia en estancia realizando labores.
No se los considera personas en condición de calle, sino “ovejeros”, “puesteros” o baqueanos que no tienen un domicilio fijo.
Lo último que se rumoreó de "Espanta La Virgen", integrante de este particular gremio campero, es que se había mudado a Punta Arenas, capital de Magallanes, una ciudad de unos 150 mil habitantes y considerada uno de los focos de mayor desarrollo en Chile.
En Punta Arenas tampoco nadie sabe de él. Mientras que en Río Grande se recuerda vagamente el hecho de la antena de radio. “A Ese tipo nunca lo encontraron..supuestamente se fue a Chile. Acá nunca se supo dónde esta”, cuenta a este medio un mecánico de Río Grande.
Las ciudades de Punta Arenas y Puerto Natales están rodeadas de estancias. Muchas de ellas fueron divididas, durante el gobierno de Salvador Allende, en fracciones de 5000 hectáreas. Por lo que el baqueano sospechoso podría estar en cualquiera de ellas.
